Ubicado al lado de la iglesia del barrio atrae a jóvenes y adultos
La Campiña aprovecha su gimnasio
Cerca de la Avenida Sexta se encuentra La Campiña, un barrio reconocido dentro de la comuna 2, el cual se caracteriza por ser un sector habitado por personas de todas las edades, a donde llegó la inversión de la Gobernación del Valle del Cauca con un biosaludable de seis artefactos.
Ubicado al lado de la iglesia del barrio, este gimnasio atrae a jóvenes y adultos, durante el día y la noche, quienes han visto el ejercicio como una actividad beneficiosa para cuerpo y mente.
Isaías Jiménez, trabajador del barrio: “La gente viene y se recrea ahí todos los días, esas máquinas se mantienen llenas porque sirven para todo. La comunidad lo ha aprovechado al máximo. Es una buena inversión que se ve en todos los barrios”.
José Granada, habitante de La Campiña: “Las personas vienen a menudo, normalmente uno ve esto lleno todo el día de muchachos y adultos. Ha contribuido a mantener a los habitantes ocupados, es muy agradable esto que hicieron acá”.
Carlos Bejarano, habitante de La Campiña: “La comunidad lo disfruta porque no tienen que pagar ningún valor para acceder a ellos, no hay nada mejor que llegar a un espacio abierto y hacer uso de él. He visto personas de todas las edades, desde adultos entre 70 y 80 años hasta niños de 4 años de edad, esto genera un ambiente más saludable en el barrio y no propicia el mal uso”.
Cultura en la comuna 2
A pesar de ser una de las zonas con menos índices de vulnerabilidad de Cali, la Administración Departamental llegó con programas culturales a barrios como Alto Menga, Bataclán, Los Álamos, entre otros, en los que lograron formar a más de 400 jóvenes entre 7 y 17 años.
Según William Martínez, ex promotor en Escuelas Culturales de Paz, actualmente Red de Atención Cultural, el programa tuvo un gran impacto en la comuna, en donde mediante las actividades se lograron detectar las falencias de los adolescentes y ayudarlos en su proceso de formación.
“Es un programa muy bueno que comenzó en los municipios del Valle y se extendió a las diferentes comunas de Cali. Ayudamos a muchos niños que tenían problemas o sufrían abusos y denunciamos esas situaciones, que se presentaban en lugares donde existía la ley del silencio”, comentó Martínez.