Comunas 15 y 21, las más afectadas
Preocupación ante aumento de homicidios en Cali
La violencia en Cali vuelve a ocupar un lugar prioritario en la agenda pública.
Entre el 1 de enero y el 25 de marzo de este año se reportaron 228 homicidios, 37 casos más que en el mismo periodo de 2024, cuando se registraron 191.
Esto representa un aumento del 19 %, según cifras del Observatorio de Seguridad de Cali.
Solo en enero se reportaron 90 homicidios, mientras que en febrero la cifra fue de 74, según datos de la Personería de Cali.
Aunque algunos sectores mostraron leves mejoras en años anteriores, los datos recientes evidencian un nuevo repunte.
Factores que impulsan la violencia en Cali
Desde la Personería se identificaron varios factores detrás del aumento de homicidios en Cali.
Uno de los más graves es el crecimiento del microtráfico, que ha desencadenado una lucha territorial entre bandas criminales.
Además, se suma el reclutamiento forzado de jóvenes en barrios vulnerables, donde el control estatal es limitado y las estructuras criminales tienen mayor poder de influencia.
La ubicación de Cali como corredor hacia el Pacífico también facilita el tránsito de economías ilegales y agrava el panorama.
Esta condición geográfica la convierte en un punto clave para organizaciones criminales que operan en departamentos vecinos como Cauca y Nariño.
En ese contexto, la Comuna 15 y la Comuna 21 son dos de las zonas más afectadas.
De acuerdo con Jorge Iván Romero, director de Derechos Humanos de la Personería, es en estos sectores donde se concentran los mayores niveles de violencia.
Allí, los homicidios se han vuelto frecuentes, lo que ha generado temor entre los habitantes.
Llamado urgente a la acción institucional
El personero de Cali, Gerardo Mendoza Castrillón, expresó su preocupación por el aumento de homicidios en Cali, pidió una intervención integral e insistió en que la solución no se limita al aumento del pie de fuerza, sino también es necesario fortalecer el tejido social, recuperar la confianza ciudadana y garantizar una respuesta articulada entre instituciones, comunidad y líderes barriales.
Mendoza recalcó que la seguridad es una tarea compartida. Mientras las autoridades deben actuar con contundencia, la ciudadanía debe apoyar las medidas de control, respetar la autoridad y participar en la construcción de soluciones duraderas.
“No se puede exigir seguridad mientras se rechazan los controles. La labor de la Policía es proteger”, afirmó.