El torero paisa actuará mañana en Cañaveralejo
Sinónimo de humildad, Juan de Castilla
Redacción: Juan Pablo Garzón Vásquez
El hacer la vida en la tauromaquia no es fácil, primero porque se pone en juego la vida tarde a tarde y segundo por el cambio en los valores de la humanidad que equivocadamente desvirtúa la inspiración.
Juan Pablo Correa nació en Medellín, de padres muy paisas e inmersos en la cotidianidad, su sustento familiar ha provenido de la actividad económica de la construcción y las limitaciones económicas verdaderamente evidentes, como es el común denominador en la mayoría de familias colombianas, pero para el hoy reconocido matador de toros Juan de Castilla, el haber caminado en esas circunstancias le ha entregado una virtud muy difícil de encontrar en la humanidad actual, la humildad.
Mañana
El torero antioqueño Juan de Castilla, acartelado en la Corrida Latinoamericana de la Sexagésima Primera Feria de Cañaveralejo 2018, la que cierra mañana 31 de diciembre el ciclo taurino de Cali, lo alimenta en justicia, porque recordemos que fue uno de los triunfadores en la primera plaza de nuestro país, la Santamaría de Bogotá, donde junto a Enrique Ponce y Andrés Roca Rey en el cartel, salió a hombros luego de indultar al toro “Abrileño” de la ganadería de Juan Bernardo Caicedo en la segunda corrida de la Temporada de la Libertad del año que está por terminar.
Él, con esa virtud ganada en el seno familiar (la humildad), ha esperado que las empresas nacionales lo llamasen para contar con sus comparecencias, pero sin acusar exigencias como muchos otros triunfadores.
Lo positivo es que en todas las plazas de primera categoría que están vigentes lo han llamado y eso regocija la carrera del buen torero paisa.
Carrera de éxito
El historial en su corta carrera es muy nutrido, de novillero ha conquistado muchos públicos en ruedo ibéricos, incluso los exigentes aficionados de la primera plaza del mundo: Las Ventas de Madrid, donde en dos ocasiones cortó trofeo por su entrega, sencillez, buen concepto, decisión y valor, virtudes que afloran cuando se aceptan de manera real las habilidades y se reconocen los defectos, con algo muy importante, sin vanagloriarse de ellos.
Cali verá a este joven torero ya hombre en su Copa Champañera ante una corrida de Mondoñedo, hierro temido por sus raíces, el encaste Contreras, caracterizado por la exigencia en cada uno de los tercios, pero el valor agregado es que este buen torero ha cosechado importantes triunfos con ellos, palabras más, palabras menos, les puede sin florituras.