Cali, abril 3 de 2025. Actualizado: jueves, abril 3, 2025 09:37
El deporte: motor de transformación y oportunidades para Colombia
Cada 6 de abril, el mundo conmemora el Día Internacional del Deporte para el Desarrollo y la Paz y el Día Mundial de la Actividad Física. Pero más allá de la fecha, este es un momento clave para recordar lo que el deporte significa para nuestra sociedad: un motor de transformación, inclusión y progreso.
El deporte es más que competencia y espectáculo. Es una herramienta poderosa para cambiar vidas, especialmente en un país como Colombia, donde tantas niñas, niños y jóvenes han encontrado en una cancha, una pista o una piscina una oportunidad para salir adelante. Lo he visto de cerca en cada etapa de mi vida y mi carrera, desde cuando fui la primera mujer secretaria de deportes de Cali, luego la primera gerente de Indervalle, y directora de Coldeportes, hasta mi gestión en la Gobernación del Valle. Sé lo que el deporte puede hacer por una comunidad, por una familia y por una nación entera.
El deporte es integración, es disciplina, es valores. Nos une más allá de nuestras diferencias y nos enseña que el esfuerzo, el trabajo en equipo y la perseverancia son la clave del éxito. Es en los escenarios deportivos donde se forman los líderes del mañana, jóvenes con visión, carácter y compromiso.
Pero el deporte también es desarrollo económico. Lo vivimos en el Valle con los Juegos Panamericanos Junior en 2021, en plena pandemia, o en los Juegos Mundiales 2013, que transformaron a Cali, el Mundial de Atletismo Sub-20 y tantos eventos que no solo nos dieron gloria deportiva, sino que también dinamizaron la economía, generaron empleo y fortalecieron el turismo.
Por eso preocupa lo que está pasando con la inversión en el deporte en Colombia. Cuando reducimos los recursos para nuestros atletas y programas deportivos, debilitamos una de las políticas más efectivas para construir paz, equidad y bienestar.
Miremos lo que ocurrió en los Juegos Olímpicos de París 2024: Colombia terminó en la casilla 66, con solo cuatro medallas, un retroceso evidente si lo comparamos con Río 2016 o Londres 2012, donde estuvimos entre los 30 mejores países del mundo. Mientras tanto, Brasil, con una inversión sostenida, logró 20 medallas y terminó en el puesto 20. ¿La diferencia? Ellos apostaron de manera decidida por el deporte como política de Estado.
El deporte no es un lujo ni una distracción. Es una necesidad. Es educación, es salud, es prevención del delito, es esperanza. No podemos permitir que se debilite, porque cuando eso pasa, perdemos todos: los niños que sueñan con ser campeones, las comunidades que encuentran en el deporte un refugio de paz, y el país que deja de aprovechar una de sus mayores fortalezas.
Desde cualquier espacio en el que me encuentre, seguiré defendiendo el deporte como la herramienta de transformación que es. Necesitamos garantizar su financiación, proteger a nuestros deportistas y asegurar que cada niño y joven en Colombia tenga la oportunidad de soñar, de superarse y de brillar.
Este es el momento de tomar decisiones valientes. El deporte nos ha dado gloria, unión y desarrollo. Es hora de devolverle al deporte lo que le debemos.