Cali, abril 4 de 2025. Actualizado: viernes, abril 4, 2025 20:01

Luis Barco

La negra del chontaduro: auténtico símbolo de la biodiversidad de Cali y del Pacífico colombiano

Pedro Luis Barco Díaz, Caronte

Pocos dirigentes ha tenido el Valle del Cauca y la ciudad de Cali con un pensamiento tan estratégico y visionario como el del “bigotón y patilludo” Fabio Rodríguez González. Tuve el privilegio de escucharlo, sin prisas, con admiración y asombro.
Este economista, egresado de la Universidad del Valle, brilló como director de la Cámara de Comercio de Cali durante casi dos décadas y como presidente del Club San Fernando. También ocupó cargos de gran relevancia, como presidente de Confecámaras, director del Instituto Nacional de Transporte (INTRA), y concejal de Cali.
Su legado está marcado por proyectos estratégicos que transformaron la región: la Terminal de Transportes de Cali, CENCAR, Prodesal, la Bolsa de Valores de Occidente, la Zona Franca Manuel Carvajal Sinisterra, el Fondo Mixto para la Promoción del Valle, Telepacífico y el emblemático Monumento a la Solidaridad, entre otros.
Hoy lo traigo a la memoria por su incansable lucha para enraizar el monumento “La Negra del Chontaduro”, una obra que buscaba redirigir mirada de Cali hacia nuestra verdadera riqueza: la inigualable biodiversidad del Pacífico. Infortunadamente, nunca logró entregar oficialmente a la ciudad el monumento.
Fabio Rodríguez tampoco pudo presenciar, porque falleció en 2021, uno de los momentos más trascendentales para Cali: la celebración, en 2024, de la COP16 de Biodiversidad. Esta conferencia, designada a Cali por el Presidente de la República, se consolidó como el evento internacional más importante jamás realizado en nuestro país, marcando un antes y un después en nuestra historia.
Fabio, aunque no vivió el suceso, siempre tuvo una visión clara de la riqueza ambiental de nuestra región y su privilegiada situación geoestratégica. Reconocía el enorme potencial de la selva tropical húmeda del Chocó Biogeográfico y nos advirtió que la cuenca del Pacífico se convertiría pronto en el eje más dinámico de la economía mundial. Asimismo, comprendía el inmenso valor ecológico y turístico de Cali, ubicada a tan solo 20 kilómetros del Parque Nacional Natural Farallones de Cali, una joya natural de casi 200.000 hectáreas.
Por ello, en 1991, con motivo del 50 aniversario del club San Fernando, propuso obsequiarle a Cali un símbolo que conectara a la ciudad con el Pacífico y su invaluable biodiversidad: La Negra del Chontaduro. Este legado simbólico, cultural y espiritual de Fabio permanece -bien protegido- aunque de manera transitoria, en el antejardín principal del hotel Dann Carlton en Cali. Es, pues, un emblema legítimo e incuestionable de nuestra biodiversidad.
La historia de la Negra del Chontaduro daría para una novela apasionante, para una película internacional o para una serie de Netflix, pero, ¿por qué conformarnos con un solo formato? Su historia tiene la fuerza para brillar en las tres modalidades y cautivar al mundo entero:
El monumento, encargado por Fabio a la escultora Alicia Tafur (QEPD), tuvo como modelo a la platonera María Amanda Hurtado (QEPD). Su fundición en Bogotá contó con la participación de Ricardo Villegas Tafur, hijo de la artista, y de Rafael Franco.
Curiosamente, la obra de 1.700 kilos, fue fundida con casquillos de balas donados por el Ejército -utilizados en polígonos de tiro- y con objetos de bronce aportados por los socios del Club San Fernando. Así, La Negra del Chontaduro no solo representa la biodiversidad, sino también la paz.
Para su entrega al municipio, Fabio Rodríguez y los socios organizaron una multitudinaria caravana con 3.000 platoneras. Sin embargo, el alcalde de la época Germán Villegas Villegas no recibió la obra, y lo mismo ha sucedido con sus sucesores hasta el día de hoy.
Ante la falta de reconocimiento oficial, los socios del club se vieron obligados a empotrar el monumento en el club, junto a la piscina y bajo el samán, donde permaneció por casi una década.
Pero en 2006, en circunstancias vergonzosas y no del todo esclarecidas, algunos directivos vendieron los terrenos del club a testaferros del narcotráfico: “cuando el presidente de la junta directiva de ese entonces, Jaime Caicedo, negoció el terreno con Bernardo Pinzón, testaferro de Juan Carlos Ramírez Abadía, conocido como alias Chupeta ”.
Ante la inminente entrega, un grupo de socios heroicos, liderado por el entonces presidente de la Corporación Club San Fernando, Víctor Manuel Hernández, rescató la obra y la trasladó a una bodega secreta junto a la galería Santa Elena, donde permaneció, a oscuras, durante seis largos años.
El Club fue demolido por sus nuevos dueños para construir un centro comercial. Para lograrlo, se hizo un cambio de uso del suelo, es decir, se modificó el POT. En el escándalo estuvieron implicados varios concejales.
En septiembre de 2008 fue asesinado, por ataque sicarial, en España, Bernardo Pinzón y en el 2009 se ordenó la extinción del dominio del lote donde estuvo el club más popular de esta tierra soberana.
En 2021, gracias a las negociaciones entre la SAE y el distrito de Santiago de Cali, siendo alcalde Jorge Iván Ospina, los terrenos del Club San Fernando fueron entregados a la ciudad, en los que construyó el Parque Interactivo de Ciencia y Tecnología.
Tuve la oportunidad, en estos días, de intercambiar ideas con los concejales Rodrigo Salazar y Carlos Andrés Arias, y coincidimos en que la Alcaldía y el Concejo Municipal deberían reconocer oficialmente, mediante acuerdo, a La Negra del Chontaduro como símbolo de la biodiversidad caleña. Esperamos que se sumen a la iniciativa los demás concejales y la ciudadanía en general.
Si esto sucediera, imagino a alguien, en el cosmos, atusándose los mostachos con satisfacción, porque la ciudad encuentra su destino. Hoy, más que nunca, es el momento de que Cali la honre como su emblema. Y, por supuesto, que el alcalde Alejandro Eder la reciba, finalmente con todos los honores.

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viernes 4 de abril, 2025
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