Cali, enero 23 de 2026. Actualizado: viernes, enero 23, 2026 00:21
Seguridad jurídica en la era digital: por qué el notariado necesita blockchain

Juan Diego Guzmán Botero
Socio Galo Estudio Legal
El término Blockchain puede sentirse lejano y bajo una óptica de ser una tecnología compleja, tal vez reservada para expertos en sistemas o entusiastas de las criptomonedas.
En realidad, su concepto es mucho más sencillo y poderoso de lo que suele creerse. Blockchain puede entenderse como un gran libro de registros digital, compartido por muchos participantes, donde cada operación que se anota queda sellada y encadenada a la anterior.
A diferencia de los registros tradicionales, este libro no está guardado en un solo lugar ni controlado por una sola entidad.
Está distribuido entre múltiples actores, lo que hace prácticamente imposible alterar la información sin que el sistema lo detecte.
Una vez un dato se registra en blockchain, no puede borrarse ni modificarse en silencio: cualquier cambio deja huella.
Por eso, esta tecnología garantiza transparencia, trazabilidad y confianza, tres elementos esenciales para los trámites jurídicos y, en particular, para los procesos notariales y registrales.
Por eso, en distintas partes del mundo, blockchain ha dejado de ser una promesa teórica para convertirse en una herramienta concreta de modernización del Estado, especialmente en procesos notariales y registrales, donde la seguridad jurídica es esencial, pero los procedimientos siguen siendo lentos, costosos y excesivamente formales.
Países como Estonia, Suecia, Georgia y Emiratos Árabes Unidos han avanzado en el uso de blockchain para registros de propiedad, identidad digital y certificación de actos jurídicos.
En estos modelos, la tecnología no reemplaza la función jurídica del notario o del registrador, pero sí transforma radicalmente la forma en que se ejecutan los procesos, reduciendo intermediaciones innecesarias y fortaleciendo la confianza en la información.
Colombia, en contraste, sigue anclada a un esquema que depende del papel, la presencialidad y la repetición de trámites, incluso cuando existen herramientas tecnológicas suficientemente maduras para hacerlos más eficientes.
Identificación y autenticación de las partes
Uno de los mayores cuellos de botella del sistema notarial colombiano es la identificación y autenticación.
Hoy, validar la identidad de una persona implica comparecencia física, documentos impresos y verificaciones que se repiten en cada trámite. Blockchain permite implementar sistemas de identidad digital descentralizada, donde la información de la persona es validada una sola vez por una entidad autorizada y luego utilizada de forma segura en múltiples operaciones.
En la práctica, esto significa menos filas, menos riesgos de suplantación y procesos más ágiles. El notario deja de ser un verificador manual de documentos para convertirse en un garante de un sistema digital confiable y auditable.
El certificado de tradición: del archivo al historial en tiempo real
El certificado de tradición y libertad es otro ejemplo claro de ineficiencia estructural. Se trata de un documento que refleja el estado jurídico de un inmueble en un momento específico, pero que puede quedar desactualizado apenas se expide.
Entre la celebración de un negocio y su reflejo registral, se generan vacíos que abren la puerta a errores y fraudes.
Con blockchain, el registro inmobiliario puede operar como un historial vivo, donde cada acto que afecta al inmueble queda registrado de forma cronológica, inmutable y verificable en tiempo casi real.
En países que ya han explorado este modelo, la información no se “solicita”: se consulta directamente en un sistema confiable y permanentemente actualizado.
De igual manera esta tecnología nos evita los amplios retrasos en el proceso registral, garantizando que los ciudadanos puedan contar con mayor eficiencia en la ejecución de negocios con bienes sujetos a registro.
Registro de operaciones: menos tiempo, más seguridad
El deber de registrar las operaciones sobre bienes inmuebles busca proteger a las partes y a terceros. Sin embargo, cuando el registro se demora, esa protección se debilita.
Blockchain permite que los actos se registren de forma inmediata, con sellos de tiempo verificables y sin posibilidad de alteración posterior.
Incluso, mediante smart contracts, ciertos requisitos podrían automatizarse: validación de impuestos, cumplimiento de condiciones pactadas o alertas tempranas frente a inconsistencias. Esto no elimina el control jurídico, sino que lo hace más eficiente y transparente.
El verdadero desafío: dejar de confundir seguridad jurídica con papel
El principal obstáculo para adoptar blockchain en los procesos notariales no es tecnológico, sino normativo y cultural. Durante décadas hemos asociado seguridad jurídica con firmas manuscritas, documentos físicos y sellos.
Sin embargo, la confianza no proviene del papel, sino de la integridad del sistema que respalda la información.
Blockchain no amenaza al notariado ni al registro; los fortalece. Les permite cumplir mejor su función en un contexto digital, reduciendo tiempos, costos y riesgos, y alineando el derecho con la realidad económica y tecnológica del país.

