Cali, abril 10 de 2026. Actualizado: jueves, abril 9, 2026 21:53
El país importó más de 13,2 millones de toneladas de cereales, leguminosas y soya
Colombia importa más granos en 2025 y profundiza su dependencia alimentaria
Colombia cerró 2025 con una cifra récord en la importación de granos. Según el más reciente informe de la Federación Nacional de Cultivadores de Cereales, Leguminosas y Soya (Fenalce), el país trajo del exterior 13,2 millones de toneladas de cereales, leguminosas y soya, un aumento de 1,38 millones de toneladas respecto al año anterior.
Este crecimiento representa un incremento del 10,6% y evidencia una tendencia estructural: Colombia depende cada vez más de mercados internacionales para garantizar su seguridad alimentaria.
Del total importado, el maíz amarillo fue el producto más demandado, con 7,3 millones de toneladas, un incremento de 13,3% frente a 2024. Todas las importaciones de este grano provinieron de Estados Unidos y se canalizaron a través de los principales puertos del país. En contraste, el maíz blanco registró una leve disminución de 5,3%, llegando a 353.850 toneladas.
La soya y sus derivados también mostraron un crecimiento significativo. Colombia importó más de 595.000 toneladas de soya en grano (+34,2%) y más de 2 millones de toneladas de torta de soya (+19%), provenientes casi en su totalidad de Estados Unidos.
Este auge se vio favorecido por condiciones internacionales de precios y una tasa de cambio que incentivó el abastecimiento externo.
¿Qué pasa con la producción nacional?
Para Fenalce, este patrón creciente de importaciones refleja un deterioro persistente del sector productivo nacional.
“Es preocupante que la demanda de granos crezca mientras cae la participación del producto nacional. Esto demuestra que no existen garantías suficientes para que nuestros agricultores sean competitivos”, señaló Arnulfo Trujillo Díaz, gerente general de Fenalce.
Entre los principales obstáculos identificados están la falta de acceso a crédito oportuno, infraestructura deficiente para almacenamiento y secado, bajos niveles de mecanización agrícola y la ausencia de mecanismos de estabilización de precios.
Además, la inseguridad jurídica y la baja articulación entre gremios, gobierno e industria agravan el panorama.
Un llamado a una reforma estructural
La organización gremial propone una revisión profunda de la ley del sector agropecuario. En particular, sugiere la creación de una comisión legislativa especial, integrada por senadores y representantes gremiales, que impulse un proyecto de ley enfocado en recuperar la soberanía alimentaria.
Este debería contemplar, entre otros aspectos:
- Incentivos para que la industria compre producto nacional en primer lugar.
- Acceso a maquinaria moderna y semillas competitivas.
- Vías terciarias y conectividad para facilitar la logística.
- Mecanismos de alerta temprana climática y seguros de cosecha eficientes.
Leguminosas, trigo y fríjol: balance mixto
En 2025, se importaron 192.873 toneladas de leguminosas, un aumento de 16,3%. Entre estas destacan las 46.600 toneladas de fríjol (+11,5%), que provinieron principalmente de Argentina, Perú y Ecuador. La arveja también creció un 24,6%, llegando a 29.500 toneladas.
El trigo, por su parte, se mantuvo relativamente estable, con una reducción leve del 0,8%. Las importaciones alcanzaron 1,9 millones de toneladas, provenientes en su mayoría de Canadá (53%) y Estados Unidos (43%). Harinera del Valle lideró las compras externas, con una participación del 15,8% en el mercado de trigo.
¿Una oportunidad para la industria?
La paradoja es que, a pesar del crecimiento de la industria alimentaria y la demanda sostenida, la producción local no logra responder con la misma fuerza.
La razón principal: el costo Colombia. Las condiciones para sembrar, cosechar y comercializar granos en el país siguen siendo menos competitivas que en mercados internacionales altamente subsidiados.
Trujillo Díaz insistió en que una política de incentivos a la producción nacional, junto con acuerdos de compra entre industria y productores, sería un primer paso para revertir esta tendencia. “No podemos depender de otros países para alimentarnos, menos en la coyuntura actual de incertidumbre global”, recalcó.

