Cali, mayo 8 de 2026. Actualizado: jueves, mayo 7, 2026 21:34
Colombia enfrenta riesgo de desabastecimiento eléctrico en medio de una “tormenta perfecta” global
Colombia podría enfrentar riesgos reales de desabastecimiento energético en el corto plazo, en un contexto internacional marcado por tensiones geopolíticas, presiones inflacionarias y rezagos estructurales en el sector eléctrico.
Así lo advirtió Natalia Gutiérrez, presidente de la Asociación Colombiana de Generadores de Energía (Acolgen), al señalar que el país no es ajeno a un nuevo shock energético global.
“La energía más cara es la que no hay”, afirmó Gutiérrez, al insistir en la necesidad urgente de tomar decisiones estructurales para evitar escenarios críticos como los apagones.
Un nuevo shock energético global
De acuerdo con Gutiérrez, el mundo atraviesa una nueva crisis energética impulsada por conflictos como el del Medio Oriente, particularmente en el Estrecho de Hormuz, donde se está afectando cerca del 21% de la producción de petróleo y el 20% del gas global.
Este escenario ya tiene impactos económicos significativos: cerca del 40% del PIB mundial estaría siendo afectado por disrupciones en energía, materiales y cadenas productivas, lo que presiona al alza la inflación, incluyendo en Colombia.

Además, la creciente demanda asociada a la inteligencia artificial y la expansión tecnológica está acelerando la competencia global por los recursos energéticos. “El mundo está creciendo en tecnología, pero también se está quedando sin energía”, advirtió.
Colombia: entre la confianza histórica y el riesgo actual
Aunque Colombia ha logrado evitar apagones durante más de 30 años, Gutiérrez alertó que esta estabilidad ha generado una falsa sensación de seguridad.
El sistema eléctrico enfrenta hoy un deterioro en su margen de respaldo. Mientras históricamente el colchón entre oferta y demanda era de entre 12% y 15%, actualmente se encuentra en terreno negativo, en -2,3%, lo que implica que el parque de generación no sería suficiente ante eventos extremos como el fenómeno de El Niño.
“El sistema debe gestionarse año tras año. Que no nos hayamos apagado no significa que no exista riesgo”, señaló.
Retrasos estructurales y falta de inversión
Uno de los principales problemas identificados es el rezago en la entrada de nuevos proyectos de generación.
Según datos del operador del sistema, XM, la capacidad instalada ha crecido muy por debajo de lo esperado en los últimos años.
A esto se suman factores como:
- Cambios en las reglas de juego.
- Dificultades en licenciamiento ambiental.
- Conflictos sociales en territorios.
- Retrasos de hasta 13 años en infra.
Estos elementos han frenado inversiones clave estimadas entre 10 y 13 billones de pesos, necesarias para expandir la capacidad energética del país.
Dependencia creciente del gas y vulnerabilidad externa
El país enfrenta además una pérdida de autosuficiencia en gas natural, lo que obliga a aumentar las importaciones en un momento de alta tensión global.
Actualmente, Colombia cuenta con una sola planta regasificadora, lo que limita la capacidad de respuesta ante aumentos en la demanda.
En un escenario de fenómeno de El Niño, el Gobierno tendría que decidir entre priorizar el suministro de gas para generación eléctrica, industria o consumo domiciliario.
Impacto en tarifas y economía
El costo de generación eléctrica también refleja esta vulnerabilidad. En condiciones normales, el kilovatio/hora puede costar entre 90 y 120 pesos.
Sin embargo, en escenarios de escasez hídrica y uso intensivo de plantas térmicas, este valor puede superar los 1.000 pesos.
Aunque el sistema colombiano cuenta con mecanismos para mitigar el impacto en tarifas, la principal preocupación del sector no es el precio, sino la disponibilidad de energía.
Un eventual apagón podría representar pérdidas de hasta 1,7 puntos del PIB, en una economía que crece alrededor del 2,5%.
Llamado urgente: ahorro y diversificación energética
Ante este panorama, Gutiérrez hizo un llamado a adoptar medidas inmediatas, entre ellas:
- Promover el ahorro de energía y agua.
- Diversificar la matriz energética, incluyendo fuentes térmicas.
- Acelerar proyectos de regasificación.
También insistió en la necesidad de un enfoque pragmático frente a la transición energética: “Sin seguridad energética no habrá transición energética”.
Riesgo latente frente al fenómeno de El Niño
El posible regreso del fenómeno de El Niño agrava el panorama. Durante estos periodos, la generación hidroeléctrica disminuye y aumenta la dependencia de plantas térmicas, que a su vez requieren combustibles cuya disponibilidad hoy es incierta.
En este contexto, la vocera advirtió que el país ya no tiene margen de maniobra para construir nueva infraestructura en el corto plazo, lo que hace aún más crítica la gestión de la demanda.
Colombia enfrenta una coyuntura energética compleja, en la que confluyen factores globales y debilidades internas.
La combinación de rezagos en inversión, tensiones geopolíticas y fenómenos climáticos podría poner en riesgo la seguridad energética del país, con efectos directos sobre la economía.
La advertencia es clara: sin decisiones oportunas, el país podría enfrentar escenarios que creía superados.

