Cali, abril 9 de 2026. Actualizado: miércoles, abril 8, 2026 22:24
La FAO expone prácticas engañosas
¿El pescado que pagas es el que comes? El fraude que engaña al consumidor y pone en riesgo la salud
La ONU advirtió que el fraude en la pesca se extendió a nivel mundial y afecta la salud pública, la economía de los consumidores y la sostenibilidad de los océanos.
El señalamiento surge de un informe presentado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura.
El documento, titulado “El fraude alimentario en el sector de la pesca y la acuicultura”, examina un mercado que mueve 195.000 millones de dólares.
Allí se define el fraude como una práctica deliberada destinada a engañar dentro de la cadena de producción y comercialización.
Según estudios empíricos citados en el informe, hasta el 20% del pescado que se comercializa en el mundo podría estar vinculado con algún tipo de fraude.
Esta proporción resulta superior a la registrada en carne y hortalizas.
Entre las modalidades identificadas figura la sustitución de especies. Por ejemplo, vender tilapia como si fuera pargo rojo. También se detecta etiquetado incorrecto sobre el origen o la sostenibilidad del producto.
El informe expone que algunos actores añaden colorantes para modificar la apariencia del atún. En otros casos, se elaboran imitaciones de gambas con compuestos de almidón.
Además, hasta el 30% de los productos del mar ofrecidos en restaurantes presentan errores en el etiquetado.
El reporte menciona casos documentados en cevicherías de América Latina, restaurantes de China y presentaciones de atún enlatado en la Unión Europea.
Impacto sanitario y medidas
El informe advierte que el fraude en la pesca trasciende el perjuicio económico. Consumidores pueden ingerir especies no aptas para consumo en crudo o productos que pasan por procesos de recongelación que facilitan el crecimiento bacteriano.
Asimismo, el encubrimiento de la sobreexplotación de cuotas pesqueras o de pesca ilegal afecta la biodiversidad marina y compromete la sostenibilidad de los recursos.
El principal incentivo es económico. El documento señala que vender salmón del Atlántico como salmón del Pacífico puede generar casi diez dólares adicionales por kilo.
De igual forma, un róbalo de piscifactoría etiquetado como “local de Italia” puede venderse al doble o triple frente al mismo pez originario de Grecia o Turquía.
También se identifica la práctica de agregar agua para aumentar el peso del pescado.
Frente a este panorama, la FAO propone fortalecer los sistemas de trazabilidad y armonizar el etiquetado con nombres científicos.
El organismo también promueve el uso de técnicas analíticas como pruebas de ADN, análisis de isótopos estables y resonancia magnética nuclear para determinar especie y origen geográfico.

