Cali, junio 24 de 2026. Actualizado: miércoles, junio 24, 2026 21:55

Las pausas de hidratación ya generan polémica en los partidos

Lo que Qatar enseñó sobre el futuro de los estadios en climas extremos

Lo que Qatar enseñó sobre el futuro de los estadios en climas extremos
Foto: Archivo particular
miércoles 24 de junio, 2026

Mientras la Copa Mundial de la FIFA 2026 avanza en Norteamérica, una discusión que parecía resuelta hace cuatro años vuelve a aparecer dentro y fuera de las canchas: cómo adaptar los grandes eventos deportivos a temperaturas cada vez más extremas.

Las pausas de hidratación, los cambios en los horarios de algunos encuentros y las recomendaciones especiales para los asistentes son apenas la parte visible de un fenómeno más amplio.

Detrás de ellas existe una preocupación creciente entre organizadores, operadores de recintos y desarrolladores de infraestructura: cómo garantizar el funcionamiento de estadios y arenas cuando el clima deja de ser una variable predecible.

La pregunta no es nueva. De hecho, fue uno de los temas más debatidos cuando Qatar obtuvo la sede de la Copa Mundial de la FIFA 2022.

En aquel momento, muchos cuestionaban la viabilidad de organizar el torneo en un país donde las temperaturas durante buena parte del año pueden superar los 40°C.

Cuatro años después, la experiencia qatarí sigue siendo uno de los casos más estudiados por la industria.

Más allá del espectáculo deportivo, Qatar desarrolló una infraestructura térmica sin precedentes para sostener la operación del torneo.

Como parte de ese proyecto, Daikin suministró sistemas de climatización para los ocho estadios mundialistas, 21 complejos de entrenamiento y otras instalaciones asociadas al evento, alcanzando una capacidad instalada cercana a las 124,000 toneladas de refrigeración.

La magnitud del proyecto permite dimensionar el reto.

No se trataba únicamente de enfriar espacios cerrados, sino de mantener condiciones controladas en recintos abiertos y semiabiertos capaces de albergar a decenas de miles de personas de manera simultánea.

Para ello se desarrollaron centros energéticos dedicados y sistemas diseñados específicamente para concentrar el enfriamiento en las zonas ocupadas por jugadores y espectadores.

Desde estadios de fútbol hasta arenas multipropósito, centros de convenciones y complejos de entretenimiento, la industria de infraestructura deportiva enfrenta una nueva realidad: edificios concebidos hace veinte o treinta años bajo determinadas condiciones climáticas ahora operan en contextos muy distintos.

Colombia

Lo que Qatar enseñó sobre el futuro de los estadios en climas extremos

La infraestructura deportiva colombiana no es ajena a esta realidad.

Escenarios ubicados en ciudades de clima cálido como Barranquilla, Montería, Valledupar o Cartagena enfrentan retos permanentes asociados a las altas temperaturas y la humedad, factores que aumentan la necesidad de soluciones orientadas a optimizar la ventilación, la calidad del aire y el desempeño energético de las instalaciones.

“Qatar demostró algo que muchos consideraban técnicamente inviable. El proyecto probó que es posible gestionar el confort térmico en instalaciones deportivas de gran escala incluso bajo condiciones climáticas extremas. La pregunta para la industria ya no es si puede hacerse, sino cómo hacerlo de manera eficiente y económicamente viable”, señalo el equipo de Daikin.

La discusión también tiene una dimensión económica. Los estadios modernos dejaron de ser recintos utilizados únicamente durante los partidos.

Hoy funcionan como plataformas de entretenimiento capaces de albergar conciertos, convenciones, eventos corporativos y actividades comerciales durante todo el año.

Mantener condiciones adecuadas para distintos tipos de usuarios se ha convertido en un factor directamente relacionado con la rentabilidad de estos activos.

Por ello, las nuevas generaciones de sistemas incorporan herramientas de monitoreo, automatización y control que permiten ajustar la operación de acuerdo con la ocupación real de cada espacio, reduciendo consumos energéticos —un factor clave considerando que la climatización representa cerca del 20% de la electricidad consumida en edificaciones a nivel mundial, según la Agencia Internacional de Energía (IEA)— y mejorando el desempeño general de las instalaciones.

Lo que ocurrió en Qatar probablemente será recordado como algo más que una solución para un Mundial.

Fue una demostración de cómo la ingeniería puede responder a desafíos que hace apenas una década parecían incompatibles con la operación de grandes recintos deportivos.

Mientras Norteamérica desarrolla su propia experiencia mundialista, la infraestructura construida para Qatar sigue dejando una lección relevante: en los estadios del futuro, la competencia contra el calor comenzará mucho antes del pitazo inicial.


Lo que Qatar enseñó sobre el futuro de los estadios en climas extremos

Comments

ads_top
Powered by Sindyk Content
Arriba