Cali, enero 27 de 2026. Actualizado: martes, enero 27, 2026 20:37

Trabaja con infancia, mujeres cabeza de hogar y habitantes de calle

Fundación Moné: cuando el trabajo social se convierte en presencia, cuidado y transformación comunitaria

Fundación Moné: cuando el trabajo social se convierte en presencia, cuidado y transformación comunitaria
martes 27 de enero, 2026

Fundación Moné: cuando el trabajo social se convierte en presencia, cuidado y transformación comunitariaEn 2022, Estefanía Vélez Bonilla decidió formalizar un proyecto que venía construyendo desde su experiencia directa con comunidades vulnerables de Cali.

Desde su formación como trabajadora social y el trabajo en campo, identificó una serie de necesidades recurrentes en sectores periféricos de la ciudad: niños sin acompañamiento emocional, mujeres cabeza de hogar con pocas oportunidades económicas y personas en situación de calle con escaso acceso a atención integral.

Con esa información y una idea clara sobre cómo quería intervenir, nació la Fundación Moné. La palabra que le da nombre, tomada del griego, significa “morada” u “hogar”.

El concepto resume el propósito del proyecto: ofrecer un espacio donde estas poblaciones puedan sentirse protegidas, escuchadas y acompañadas, más allá de la ayuda inmediata o puntual.

El trabajo de la fundación se concentra en el barrio Altos de Normandía, al occidente de Cali. Allí se implementan tres líneas de acción: Mundo Moné, para la infancia; Mujer Moné, dirigido a mujeres; y Mesa Moné, una campaña para personas en situación de calle.

Fundación Moné: cuando el trabajo social se convierte en presencia, cuidado y transformación comunitaria

Aunque cada programa tiene objetivos y dinámicas diferentes, comparten un enfoque común: generar procesos de transformación sostenibles y con enfoque comunitario.

Mundo Moné: un espacio seguro para la infancia

Mundo Moné es el programa que acompaña a niños y niñas entre los 6 y 14 años del barrio Altos de Normandía. Se realiza los sábados en la caseta comunal del sector, con una jornada de actividades que busca ofrecer un entorno seguro en sus días libres.

Muchos de estos niños viven con adultos que trabajan a diario, incluso los fines de semana, y no siempre cuentan con una red de cuidado estable en casa.

Además, se enfrentan a entornos donde el consumo de sustancias psicoactivas y la violencia están presentes.

El programa se estructura en tres componentes: desarrollo humano, finanzas y emprendimiento, y arte y manualidades.

A través de actividades lúdicas y talleres, se fortalecen habilidades blandas, inteligencia emocional y conceptos básicos de educación financiera.

El componente creativo permite a los niños explorar su expresión artística y desarrollar nuevas formas de interacción.

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Uno de los objetivos principales es prevenir la exposición temprana a riesgos como las drogas o la violencia.

Para ello, se cuenta con el apoyo de voluntarios y profesionales que dictan talleres adaptados a la edad de los participantes.

Las temáticas son validadas previamente con los cuidadores, y se abordan mediante juegos, teatro o dinámicas pedagógicas.

El crecimiento del programa es progresivo. Comenzó con 15 participantes y cerró el año 2025 con 41 niños y niñas.

A todos se les brinda refrigerio, en algunos casos una de las pocas comidas del día.

También se entregan donaciones de ropa, juguetes y útiles escolares. Además, se promueven experiencias externas que amplían sus referencias: visitas a empresas, encuentros con profesionales o participación en eventos deportivos.

Mujer Moné: formación y redes de apoyo

El segundo programa de la fundación está dirigido a mujeres del mismo sector. Aunque su enfoque principal es con mujeres cabeza de hogar, no es un requisito excluyente.

Mujer Moné promueve la autonomía económica y el fortalecimiento personal mediante talleres prácticos, actividades grupales y formación en habilidades blandas.

Durante el último año, el grupo estuvo conformado por 30 mujeres. El proceso incluyó la enseñanza de técnicas de tejido, con las que elaboraron productos como bolsos y amigurumis.

Ninguna tenía experiencia previa. Al finalizar el ciclo, la fundación apoyó la comercialización de los productos en espacios externos a la comunidad, lo que permitió establecer precios justos y asegurar un ingreso proporcional al trabajo realizado.

Además de la capacitación técnica, se abordaron temas como autoestima, inteligencia emocional, manejo del tiempo, planeación y finanzas básicas.

La idea es que las participantes no solo adquieran herramientas productivas, sino que también fortalezcan su capacidad de organización y toma de decisiones.

En próximos ciclos se proyecta incluir formación en redes sociales, fotografía de productos y estrategias de venta digital.

Uno de los efectos más visibles del programa es la consolidación de vínculos comunitarios. Las mujeres se organizan por grupos, se reúnen fuera del horario formal y avanzan juntas en sus procesos.

Crearon redes de apoyo que trascienden lo formativo. En un caso reciente, cuando una de ellas tuvo una cirugía ocular, el grupo se organizó para llevarle alimentos y acompañarla durante su recuperación.

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Estas dinámicas fortalecen el tejido social en un contexto donde la desconfianza suele ser la norma.

Mesa Moné: dignificar más allá de la ayuda puntual

Mesa Moné es una campaña que se realiza dos veces al año y está enfocada en personas en situación de calle. Aunque comenzó como una entrega de alimentos, ha evolucionado hacia un espacio de encuentro y escucha.

La idea es ofrecer algo más que comida: brindar atención desde el respeto y la dignidad, reconociendo la historia y el valor de cada persona.

Durante las jornadas, los voluntarios se sientan a conversar con los asistentes, oran si ellos lo permiten, entregan kits de aseo y ropa, y registran algunas de sus necesidades inmediatas.

Las actividades también buscan sensibilizar a quienes participan como voluntarios, generando una reflexión sobre las realidades de vida en la calle.

El principal desafío de Mesa Moné es su sostenibilidad. Atender a más de 150 personas por jornada implica altos costos logísticos, por lo que la meta de convertir la campaña en un programa permanente aún no ha sido alcanzada.

Sin embargo, está dentro de los planes para 2026 y 2027, junto al fortalecimiento de los programas existentes.

Proyecciones

La Fundación Moné cuenta actualmente con 70 voluntarios, distribuidos entre tareas virtuales y presenciales.

A través de convocatorias abiertas, se conforman equipos para áreas como marketing, logística, nutrición o acompañamiento educativo. La participación es rotativa y se certifica el tiempo de servicio.

Aunque las donaciones de ropa, juguetes o alimentos llegan con frecuencia, la necesidad principal es económica.

La fundación cuenta con la certificación RTE, que permite a empresas y personas naturales deducir impuestos al realizar aportes monetarios.

También están disponibles canales de contacto directo para quienes quieran ofrecer apoyo en dinero, talleres o asesorías técnicas.

Quienes deseen conocer más sobre el trabajo de la Fundación Moné o sumarse como donantes pueden comunicarse al número institucional +57 318 0988218.

También pueden seguir sus actividades y actualizaciones a través de sus redes sociales: Instagram como @fundacion_mone.

Por estos canales se reciben mensajes directos, propuestas de apoyo y consultas sobre las formas de contribuir con los programas y campañas.

Entre 2028 y 2030, la organización planea replicar sus modelos en otros sectores de Cali y, si las condiciones lo permiten, en otros departamentos del país.

El propósito es mantener la intervención con enfoque territorial y comunitario, ajustada a las particularidades de cada contexto.


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