Cali, septiembre 18 de 2026. Actualizado: viernes, septiembre 18, 2026 16:24

Hugo E. Gamboa Cabrera

Algo más que: “oiga, hermano”

Hugo E. Gamboa Cabrera

Hoy cumple 45 días como presidente de Colombia Abelardo de la Espriella, y debe ser terrible para él y quienes lo acompañan en su gobierno, darse cuenta que no la tienen nada fácil con esa herencia que les dejó Petro y sus funcionarios “eficientes, incorruptibles y preciosos.” Cierto es que la situación general del país no es buena, sobre todo la económica.

Fiscalmente Colombia quedó en la inopia. Al gobierno anterior le importó un pepino deshacer y descocer.

Solo querían enriquecerse y que mejor oportunidad que haber logrado el poder a punta de populismo, calumnias y mentiras, como sucede siempre con aquellos gobiernos que caen en manos del comunismo.

Se aprovechan de la inercia mental de mucha gente, de esos que votan por resentimiento o comen cuento con los ríos de leche y miel que les prometen.

La mejor evidencia fue la infortunada réplica de Petro el pasado martes 16 del mes en curso por los canales de Señal Colombia.

Terrible presentación, parece que con unos traguitos previos que le atrofiaron el cerebro.

Vimos sandeces, irrespetos y afirmaciones totalmente fuera de la realidad.

Petro y su séquito están convencidos que nos dejaron un paraíso, dónde la deuda externa de 115 billones con el 14% de intereses en dólares parece un evento normal.

Dónde el resquebrajamiento de la salud, en todos sus formas, la consideran buenísima.

No reconocen que nos dejaron a punto de quedarnos a oscuras y que el haber cerrado las llaves de exploración de gas para comprarlo más caro a Venezuela, fue la peor estupidez cometida por un mandatario infortunado.

Según el mismo Petro, es más capaz que Abelardo y Restrepo juntos. Por Dios. Viven en la nebulosa.

No vale la pena entonces, darle importancia a una réplica que nos dejó pasmados, con la triste conclusión de haber sido gobernados, en mala hora, por un megalómano sin formación académica, sin moral e inconsciente.

Afortunadamente, llegó un mandatario de temple, decidido y dolido con su patria.

Y bien acompañado en su gabinete y embajadas, haciendo lo imposible por sacarnos de esa pauperización que le causaron a Colombia en los últimos cuatro años.

No pasemos de agache cuando Petro pagó 100 millones de dólares a la banca multilateral para que le prestaran 400 millones con el 14% de intereses.

Dios nos ayude. Y lo incomprensible es que de semejante cantidad, en Colombia no vimos reflejada ni una carretera. Y seguirán metiendo cuento, no lo duden.


Algo más que: “oiga, hermano”

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