Cali, abril 27 de 2026. Actualizado: viernes, abril 24, 2026 23:08
Destruyendo instituciones
La izquierda hoy, comunismo ayer (¿¿¿???), engaña a pueblos enteros con el sofisma pueril de que todos tenemos que ser iguales, concepto desfigurado que solo sirve para despistar la mente de aquellos seres humanos que desafortunadamente, por alguna u otra razón, no analizan, no digieren, no visualizan.
Son los que tragan entero y se dejan meter los dedos a los ojos. No es sino ver lo que ocurre en aquellos países donde gobiernan.
Nada funciona, salvo el engaño, la envidia, el resentimiento y el cálculo político. Lo primero que hacen es tratar de cambiar las Constituciones para insertar un articulito que les permita quedarse indefinidamente en el poder.
Eso es lo que siempre hemos visto. Igualmente, destruyen o cooptan las instituciones como los Congresos, las Cortes, la prensa y, principalmente, las fuerzas armadas, para blindarse en el trono y no permitir voces disonantes ni oposiciones políticas.
Afortunadamente, el señor Petro, pese a sus acometidas, no ha podido lograr ese objetivo porqué se encontró con una muralla civilista que como gato patas arriba se ha defendido a punta de democracia, de respeto a las Normas y a que la mayoría del pueblo colombiano es inteligente y no se ha dejado amurallar.
Ante eso, tratan ahora de imponer un presidente de su ideología más acérrimo, más radical, formado en la “cortina de hierro”, esa que un día se inventó Iosef Stalin cuando terminó la segunda guerra mundial. Su mentalidad política es un axioma infalible, en la que no caben el libre mercado, la libertad de expresión, el capitalismo, las pensiones, los ahorros, la propiedad privada.
Es un convencido de la estatización, símbolo indudable del comunismo y de la izquierda de hoy, en la que solo funciona la política de Estado, esa que se adueña de todo.
El sistema financiero posiblemente desaparecerá, como sucedió en Venezuela y Argentina, en Cuba, Nicaragua y otros.
El empresariado se atortolará y decidirá invertir en otros países, dejándonos con un desempleo inimaginable, como en Venezuela, el mejor ejemplo de ello.
Colombia es la joya de la corona, una de las más importantes para la izquierda. Tal vez la única que falta por ser “castigada”. Estamos viendo una forma de gobernar aberrante, que no permite inversión ni desarrollo.
