Cali, julio 3 de 2026. Actualizado: viernes, julio 3, 2026 16:54

William Sánchez Lenis Columnistas

Dios también está en medio del dolor

William Sánchez Lenis

La soledad se ha convertido en una de las grandes paradojas de nuestro tiempo.

Vivimos hiperconectados, rodeados de tecnología y comunicación permanente, pero muchas personas experimentan un profundo aislamiento.

Las ciudades crecen, los edificios se multiplican y, aun así, cada vez conocemos menos a quienes viven a nuestro alrededor.

En distintos momentos de mi vida he conversado con personas que viven solas por circunstancias que no eligieron.

Sus historias muestran que el sufrimiento y la sensación de abandono no distinguen edad ni condición social.

Frente al dolor surge una pregunta inevitable: ¿Dónde está Dios? Muchos creyentes la formulan en silencio cuando enfrentan enfermedad, pérdida o incertidumbre.

A menudo reciben respuestas rápidas y frases hechas que intentan explicar lo inexplicable, pero el sufrimiento humano rara vez se resuelve con fórmulas sencillas.

El libro de Job aborda precisamente ese interrogante. Allí encontramos a un hombre que cuestiona, reclama y busca respuestas.

Su historia recuerda una verdad difícil de aceptar: las personas buenas también sufren.

La enfermedad, la muerte y las tragedias forman parte de la condición humana.

Sin embargo, la fe cristiana propone una mirada diferente. Jesús no eliminó todo sufrimiento del mundo, pero mostró una forma de enfrentarlo: el amor.

No un amor interesado o condicionado, sino aquel que sirve, acompaña y permanece incluso en los momentos más oscuros.

Cuando alguien escucha, ayuda o comparte el dolor de otro, algo cambia. La adversidad no desaparece mágicamente, pero la dignidad humana es restaurada. Allí también se manifiesta Dios.

Muchas veces buscamos a Dios en lugares extraordinarios y olvidamos reconocerlo en los gestos cotidianos de compasión.

Está en la mano tendida, en el respeto hacia quien piensa distinto, en la capacidad de perdonar y en la decisión de seguir haciendo el bien.

Quizá Dios no siempre responde de la manera que esperamos.

Pero cuando el amor vence a la indiferencia y la solidaridad vence al abandono, descubrimos que nunca ha dejado de caminar junto a nosotros.

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viernes 3 de julio, 2026
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