Cali, enero 15 de 2026. Actualizado: miércoles, enero 14, 2026 22:59
Ejemplos existen, y muchos
Los gobiernos comunistas, hoy de izquierda, en el mundo, siempre se han formado gracias al populismo, es decir, al engaño al que someten a los pueblos con propuestas y proyectos que nunca se realizan o, también, a través de golpes de estado cuando también, con mentiras, prometen ríos de leche y miel que, posteriormente, se vuelven hiel.
Fuera de nuestro continente existen países como Corea del Norte, donde nadie puede pensar diferente. Allá el gobierno se preocupa por construir misiles así el pueblo se muera de hambre.
En la China fueron inteligentes sus dirigentes al combinar comunismo con capitalismo, pero, tampoco existen libertades de ninguna índole.
Igual sucede en Rusia. Ni mencionemos algunos países africanos y asiáticos, donde la esclavitud es cotidiana.
Y en nuestro continente latinoamericano nos ganamos esa lotería. Los impuestos se vuelven su caja menor. Cuba, muchos años bajo un yugo miserable dónde solo los que gobiernan se dan la gran vida.
Venezuela, cuyo presidente—Chávez—prometió respetar la Constitución, pero ya en la silla presidencial revirtió todo.
Sus empresarios se fueron del país y gran parte del pueblo se vio obligado a salir por las fronteras buscando nuevos horizontes.
Ni hablar de Honduras, de Nicaragua. Bolivia y Argentina, afortunadamente, eligieron gobernantes de mente abierta y ya pueden asomar la cabeza.
En nuestro país, Colombia, fue elegido un presidente que ofreció cambios y alguna gente le creyó. Desafortunadamente, se le salió el espíritu fidelista o chavista, y empezó a cuestionar a quienes hacen empresa utilizando el aforismo populista y maluco ese “de que los ricos son malos”, aprovechando la ignorancia de mucha gente.
Ha querido decrecer la economía nacional con esa filosofía izquierdista que solo empobrece a los países que caen en esa maldición del engaño y nos llevan a los abismos sin fondo.
Lo último que padecemos es un exagerado aumento del salario mínimo para ganar votos en marzo y mayo del año en curso, sin pensar en las delicadas consecuencias como la inflación elevada y los intereses del Banco de la República, que solo causan lamentaciones.
No quiero imaginarme cuando lleguen las facturas de servicios públicos, el transporte, la canasta familiar. Todo se encarece.
Quienes producen, obligadamente, deben trasladar ese porcentaje a lo que venden, manufacturan o distribuyen.
Se concluye entonces, que ese ataque contra los ricos es una idiotez pues lo que más se perjudican con las medidas del gobierno, son los pobres. Los ricos invierten, y ganan, mientras el pobre vive de su sueldo, si lo tiene, pero es el que lleva del “bulto”.
