Cali, enero 29 de 2026. Actualizado: miércoles, enero 28, 2026 23:08

Tomás Lombana Bedoya

El 19,9 % que sacudió a Cali

Tomás Lombana Bedoya

Luego de la encuesta publicada por el periódico El Tiempo y realizada por la firma Guarumo, en la que se abordaron varios temas —entre ellos las mediciones presidenciales de primera vuelta, consultas internas y posibles escenarios de segunda vuelta—, también se evaluó la gestión de cuatro alcaldes de las principales ciudades de Colombia.

En cuanto al panorama presidencial, los resultados confirman una tendencia que se repite en casi todas las mediciones recientes: hoy hay dos nombres claramente en la cabeza, Abelardo y Cepeda.

Sin embargo, lo que más llamó mi atención no fue esa competencia directa, sino lo que ocurre cuando se preguntan escenarios hipotéticos de segunda vuelta.

En esos escenarios, el promedio de la opción “Ninguno” se ubica alrededor del 35 %, e incluso en algunos casos supera el 50 %.

Este dato es clave, pues demuestra que el electorado hoy se mueve en tres grandes mundos: quienes votarían por la continuidad del actual Gobierno (Cepeda), quienes respaldarían a la oposición más clara (Abelardo) y un tercer grupo —cada vez más grande— que no se identifica con ninguna de esas dos corrientes, ya sea porque considera otros candidatos o porque permanece indeciso.

A mi juicio, el verdadero secreto de esta elección está precisamente en ese mal llamado 35 %. Quien logre conquistar una porción significativa de ese mercado electoral tendrá altas probabilidades de ganar.

Sin embargo, no se debe perder de vista la consulta del centro-derecha, que podría producir una figura nueva, reconfigurar el tablero político y capturar buena parte de ese electorado que hoy no se siente representado por los dos punteros.

Pasando ahora al dato que sacudió la política local en Cali, el 19,9 % de aprobación del alcalde Alejandro Eder es, sin duda, un golpe fuerte para la administración.

Estoy casi seguro de que ese porcentaje de respaldo proviene principalmente de los estratos 5 y 6, y posiblemente una fracción del estrato 4.

En contraste, la desaprobación —la más alta entre las cuatro alcaldías medidas— parece concentrarse en los sectores populares de la ciudad.

Este indicador generó un remezón en el gabinete, un movimiento que la oposición venía reclamando desde el año pasado y que finalmente se materializó este mes.

No obstante, siendo sincero, veo poco probable que un simple cambio de gabinete sea suficiente para mejorar de manera sustancial la aprobación del alcalde. Ojalá así sea, pero la realidad muestra un problema más profundo.

Existe una desconexión evidente con cerca del 80 % de la población. Cali enfrenta una crisis de convivencia: una sociedad cansada de reglas mínimas, renuente al cumplimiento de normas y reactiva frente a cualquier intento de autoridad.

A esto se suma otro factor clave: la ciudad no percibe obras concretas. Sabemos que la administración está trabajando y ejecutando, pero carece de una narrativa clara y convincente que le permita a la ciudadanía sentir que Cali realmente está reviviendo.

Para cerrar, espero que el movimiento en el gabinete y el sacudón que dejó esta encuesta sirvan como un punto de inflexión para enderezar el rumbo.

Cali aún tiene dos años por delante, y todavía existe la oportunidad de corregir, reconectar con la ciudadanía y sacar a la ciudad adelante.

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miércoles 28 de enero, 2026
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