Cali, abril 3 de 2025. Actualizado: jueves, abril 3, 2025 09:37
El arte de decir no
Juan Carlos Echeverry habló con claridad durante la conmemoración de los 20 años de la UAV. Frente al nuevo ministro de Hacienda, Germán Avila, no usó eufemismos ni ofreció recetas dulces. Lo que dijo fue lo que necesitábamos escuchar: “Colombia camina sobre hielo delgado”. Quedan 17 meses de gobierno. En ese corto tiempo el margen de maniobra será mínimo. Por eso el nuevo ministro deberá tener una virtud que escasea en la política: la capacidad de decir no.
La presión por gastar será enorme. El presidente quiere dejar su sello. Los congresistas buscarán prebendas. Los ministros pedirán cheques en blanco para sus agendas. Pero la plata no alcanza. El déficit es del 6% del PIB. La deuda se encarece. La confianza de los mercados está por el suelo. No hay espacio para improvisar.
El país necesita señales firmes. No promesas. El nuevo ministro deberá priorizar la estabilidad sobre la popularidad. Será impopular entre los suyos. Será acusado de traición. Pero si cede, Colombia podría perder el acceso a crédito internacional. Y sin crédito, se acaba todo: inversión, programas sociales, incluso la nómina del Estado.
Echeverry no fue alarmista. Fue realista. A diferencia de muchos, no endulzó la píldora. Advirtió que si seguimos así, las calificadoras de riesgo volverán a degradarnos. Dijo que la única manera de detener el deterioro es recuperar la confianza de los inversionistas. ¿Cómo? Con responsabilidad, coherencia y señales claras.
No es fácil ser el cuarto ministro de Hacienda de un gobierno sin rumbo económico. Pero alguien tiene que asumir el costo político de la sensatez. Este no es momento de sueños grandilocuentes ni de reformas estructurales improvisadas. Es momento de proteger la estabilidad. De defender lo que queda. De decir, sin miedo, que no hay plata. Y que sin plata, hay que escoger entre gobernar o delirar.