Cali, mayo 15 de 2026. Actualizado: viernes, mayo 15, 2026 21:18
Factores de fondo
Parece increíble que, según las encuestadoras de Colombia, Colombia pueda seguir en manos de una secta ideológica que pretende establecer una dictadura estilo cubano, con falencias de toda índole, sin importar el desarrollo y bienestar.
Lo del petróleo y el gas, este exportado desde Venezuela, a precios exorbitantes, teniendo pozos suficientes para explorar, duele mucho.
La corrupción desaforada da miedo, pues causa heridas dolorosas en el desenvolvimiento normal de la nación.
Un “proceso de paz” que solo ha permitido el fortalecimiento de las fuerzas irregulares y el descuadre presupuestal en el funcionamiento de las FF.AA., tienen al país en una conmoción emocional muy susceptible.
Es innegable el miedo que sienten los colombianos ante tanta inseguridad y violencia, en un desmadre complejo que ha logrado que la patria regrese a tiempos antiguos que creíamos sepultados en el olvido.
Igualmente, se quiere copiar el funesto ejemplo de Hugo Chávez cuando convenció con discursos populistas a buena parte de su pueblo con una reforma constitucional que causó todo lo que el mundo sabe y conoce, el despelote total de un país que, como Venezuela, era considerado el más rico de Latinoamérica, hoy sometido a la miseria de su gente y al resquebrajamiento de sus instituciones.
El señor Cepeda ha sostenido y el país lo ha escuchado, que “profundizará todo lo que Gustavo ha realizado”, incluyendo la estatización de todo.
Muchos colombianos parece que no han entendido o no quieren entender lo que significa la estatización.
Es lo peor que desarrollaron Lenin, Stalin o Hitler, estancar el desarrollo y bienestar, prevaleciendo solo lo militar.
No podemos olvidar, así sea repetitivo, que Iván Cepeda se formó en la “cortina de hierro” bajo premisas del marxismo y el estalinismo.
Quienes han estudiado o analizado esa evidencia ideológica, saben lo que nos corre pierna arriba. No olvidemos que el candidato mencionado prometió, si era presidente, “cerrar” el Consejo de Estado, lo que quiere decir que no está dispuesto a aceptar que le hagan controles constitucionales, es decir, las demás Cortes corren el mismo riesgo.
Ni hablar del Congreso de la República y de medios de comunicación.
En fin, Dios quiera que el resentimiento no sea el preludio de la destrucción de un país que como el nuestro, hermoso y grandioso, termine en condiciones similares a las de otros países de Suramérica y el mundo, llevado del carajo.
