Cali, agosto 31 de 2025. Actualizado: sábado, agosto 30, 2025 00:18

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Golpe a la esperanza

Clara Luz Roldán

Hoy Colombia tiene el corazón desgarrado. La partida de Miguel Uribe Turbay, a sus 39 años, no es una noticia triste más de las que a diario nos afectan: es un golpe profundo a la esperanza de un país que aún cree en el poder de la política para transformar realidades.

Miguel fue un joven que dedicó su vida al servicio público, con convicciones firmes y con la certeza de que desde el liderazgo se podían construir mejores oportunidades para todos.

Su ausencia nos deja un vacío que trasciende las diferencias partidistas. Aunque militábamos en colectividades distintas, el dolor que hoy sentimos es el de colombianos hermanos, unidos por la tragedia y por la indignación de ver cómo la violencia vuelve a golpear a una familia que ya había sufrido demasiado.

A su esposa, a sus hijos, a su hermana, a su padre, y a todos sus seres queridos, les envío mi más sentido abrazo.

En este momento, las palabras son insuficientes, pero la solidaridad y el respeto deben ser nuestra manera de acompañarlos.

No debería ser el destino de quienes eligen servir desde la política, vivir bajo la amenaza constante, ni para sus familias cargar con este peso insoportable.

Esta pérdida nos deja un llamado claro: no podemos rendirnos. Los que ejercemos la política, en cualquier orilla ideológica, debemos mantenernos firmes en el trabajo por mejorar nuestro país. Sin miedo.

No podemos permitir que el temor nos paralice ni que la violencia silencie las voces que trabajan por el bien común.

A mi Partido de la U, a nuestra militancia en todo el territorio nacional, a nuestros congresistas, senadores y representantes a la Cámara, les pido que honremos a quienes nos han dejado, trabajando con más convicción que nunca.

Que asumamos este momento como un compromiso renovado para seguir defendiendo las causas de la gente, construir consensos, y demostrar que la política se hace con responsabilidad, ética y sentido de país.

Hoy más que nunca, debemos enfrentar este duelo con acción. Con programas que atiendan las verdaderas necesidades de la gente, con transparencia en cada decisión y con una política cercana, honesta y profundamente humana.

Honrar a quienes hemos perdido significa redoblar esfuerzos, trabajar con más transparencia, con más ética y con más compromiso.

Colombia no puede resignarse a seguir perdiendo líderes. Nuestra obligación es construir, desde las diferencias y con respeto, un país donde el debate político sea de ideas y no de armas; un país donde la vida sea sagrada y la paz sea el destino común.

Y en esa tarea el principal responsable de cambiar la violencia política a través de sus discursos es el presidente de la República.

Si desescala la estigmatización y la violencia de su palabra, estoy segura de que el panorama político en 2026 podrá ser más pacífico.

Que la partida de Miguel Uribe Turbay nos duela, sí, pero que también nos mueva. Que nos inspire a no claudicar y a seguir luchando por la nación que soñamos, la que nuestros hijos merecen y la que todos tenemos el deber de construir.

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lunes 11 de agosto, 2025
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