Cali, enero 27 de 2026. Actualizado: martes, enero 27, 2026 16:35
Ideología, ineptitud, crimen
Lo que ocurre con la salud en Colombia obedece a un capricho ideológico, a una aguda ineptitud de los responsables del sistema y ya pasó la barrera del crimen.
¿Quién responde por el horror que está viviendo la población colombiana, especialmente los más pobres que están en la nueva EPS o en las otras intervenidas por el gobierno, porque los que tienen algunos recursos están recurriendo a la medicina prepagada o a seguros de salud?
Deben hacerlo el presidente que se propuso acabar con el sistema, ahorcar y quebrar las EPSs y las prestadoras de salud, en su odio por la empresa privada, y así lo anunció con el célebre chuchuchu sino le aprobaban su horrendo e ineficiente proyecto de reforma a la salud.
Procedió en consecuencia al no pasarle los recursos correspondientes a estas entidades que se han quedado sin dinero y han incurrido en voluminosas deudas imposibles de administrar.
Consiguió para lograr su objetivo un siniestro ministro de salud que es capaz de burlarse del dolor de los colombianos enfermos sin atención y decir “los ricos también lloran” ante las lágrimas de un director de hospital por no poder pagar lo justo y debido al personal que atiende enfermos graves y delicados y cubrir sus salarios como es debido moral, ética y legalmente.
Duele y enfurece ver los noticieros de televisión que entrevistan multitud de pacientes o familiares de estos, en colas deprimentes, suplicando los medicamentos indispensables para salvar una vida, para detener y tratar un cáncer, una enfermedad huérfana, un diabético, un trasplantado, que pierde el órgano donado para el trasplante
¿En qué se gastan los dineros públicos? En contratos de prestación de servicios por billones de pesos, con fines exclusivamente electorales.
Este gasto que ha superado los 8 billones de pesos desde el inicio de la actual administración es alarmante pues es superior al registrado durante los gobiernos Santos y Duque juntos, entre 2010 y 2022.
Cuando mueren 1501 personas de enero a agosto del 2025 de enfermedades huérfanas, cuando se pierden los órganos trasplantados, cuando mueren personas por falta de medicamentos para la diabetes, cáncer u otras enfermedades, cuando los niños y aun adultos con hemofilia se desangran, cuando no se opera la persona que lo necesita para no morir o sufrir más, eso pasa de una simple ineptitud a un crimen.
No responden los responsables por esas muertes, ya no es cuestión de contraloría o procuraduría ya son delitos culposos o dolosos pues el sistema se ha ahogado voluntaria y premeditadamente.
Es inentendible que el jefe de un país tenga tal grado de ineptitud y egoísmo para imponer su voluntad, pero es más inimaginable que un médico con el juramento de Hipócrates sea capaz de violarlo y llevarse por delante la ética médica y humana para no evitar sino impulsar la muerte de seres humanos.
