Cali, mayo 29 de 2026. Actualizado: viernes, mayo 29, 2026 18:36

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La corrupcion tambien es nuestra

María Isabel Alvarado

Hace poco, Transparencia Internacional publicó su Índice de Percepción de Corrupción del año 2022 que pretende medir las impresiones sobre el nivel de corrupción en el sector público en 180 países. Si bien Colombia obtiene el mismo puntaje que el año anterior, en esta ocasión desciende del puesto 87 al 91, pues países con una calificación igual a la de Colombia en años anteriores sí mejoraron sus indicadores.

En general, las noticias están lejos de ser alentadoras. Incluso a nivel mundial se registra una tendencia al estancamiento en la lucha anticorrupción o incluso un declive en gobiernos que mantenían un comportamiento favorable.

Hasta ahora la lucha anticorrupción se ha adelantado mediante la creación de normas que han procurado fortalecer la transparencia, el acceso a los datos y la definición de delitos conexos a este flagelo. Pero existe una brecha importante en cuanto a implementación, resultados e impunidad.

Para obtener resultados distintos hay que encontrar soluciones y mecanismos diferentes. Si bien no existe una fórmula mágica, es claro que los ciudadanos no pueden continuar delegando la lucha contra la corrupción ni mantener una apatía cercana a la permisividad.

Además de leyes, controles efectivos y condenas en el ámbito judicial, para mitigar la corrupción se necesita una sociedad con conciencia social y valores éticos, capaz de generar un acuerdo ciudadano de cero tolerancias frente a hechos corruptos como el soborno, el fraude o el clientelismo. Y dispuesta a aplicar esos valores en su vida laboral, familiar y social.

La disfuncionalidad institucional, el caos social y la desconfianza que genera la corrupción, distorsionan el juicio y aumentan la frustración y desmoralización. Si bien no se puede controlar en su totalidad los ciudadanos tenemos el poder de decidir cómo reaccionamos ante ella.

La mejor herramienta es la sanción social a los corruptos. Esto implica rechazar la participación en cualquier forma de corrupción, evitar compartir y beneficiarse de quienes cometen actos corruptos y valorar el poder de nuestro voto en las próximas elecciones. Apropiémonos del problema y sin importar su tamaño o el desafío que significa, si es corrupción pública o privada, actuemos contra ese enemigo de todos.

Ya no basta decir es hora de actuar para que otros no actúen por nosotros. La corrupción no se gesta sola, está entre nosotros y nosotros debemos combatirla.

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viernes 17 de febrero, 2023
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