Cali, junio 21 de 2026. Actualizado: domingo, junio 21, 2026 22:10
La degradación del poder
Elaboro estas notas antes del día más importante para Colombia, el de la elección del nuevo presidente, el día de la esperanza.
Es posible que sea Abelardo de la Espriella, si nos atenemos a las cifras de encuestas y sondeos, al ambiente de la gente en las distintas regiones del país y a la forma como los colombianos, como nunca antes, han esperado con ahínco un nuevo rumbo ideológico del país.
Gran parte del país, salvo los que han gozado de las migajas y de las grandes tajadas del presupuesto nacional, ha vivido una degradación del poder, penosa y desgastante, con consecuencias desagradables.
Hemos tenido un gobierno más interesado por conquistar “almas, trabajadores y mentes”, como decía el reconocido analista y escritor Moisés Naím.
No había otro interés. Una de las características más amorfas desde el inicio del gobierno fue que lo primero que hizo fue destituir altos oficiales de las FF.AA. Una decisión de gobierno muy llamativa.
Posteriormente, el país comprendió la razón, pero nadie se atrevió a decir algo. La magnitud de semejante actitud asustó a millones de compatriotas.
Y no nos cansaremos de destacar la resiliencia y capacidad de aguante de los empresarios colombianos al ser arrinconados y asfixiados a punta de impuestos.
Otros, como en países hermanos, hubieran dejado todo tirado yéndose a otros países a invertir y dar empleo, pero no, resistieron y siguieron adelante pensando en que ese temporal no duraría mucho tiempo.
Mientras tanto, el Dane sigue mintiendo con las cifras del empleo, según investigación de la Universidad de Antioquia.
Igual sucedió con poderosos sindicatos como la USO, el de Ecopetrol, que no aguantó ese trote errado de querer acabar con petróleo y gas para traerlo desde el exterior a precios impagables y acabando con aquellos recursos tan valiosos que hasta la China y Rusia lo utilizan con ahínco.
Ese sindicato dejó a un lado su compromiso político y decidieron salvar la empresa oficial más valiosa del Estado colombiano.
Se podrían mencionar muchos yerros de este gobierno que se va después de cuatro años de incertidumbre, pero será la historia reciente la que se encargue de ello.
Socavar nuestra democracia no les quedó fácil. Las Altas Cortes, lo que queda de nuestras FF.AA. y la fortaleza de los colombianos libres y berracos, no lo permitió.
