Cali, abril 21 de 2026. Actualizado: martes, abril 21, 2026 18:18
La república independiente de Jamundí
Songo sorongo, amparada por la paz total de Petro o tolerada por la flojera de la ciudadanía caleña, tanto como por la populachera de Aguablanca hasta por la dediparada de Pance, comienza la república independiente de Jamundí a menos de 10 kilómetros del casco urbano de la capital del Valle.
Allí llegaron a converger impávidamente no solo tres divisiones de los ejércitos de los traquetos que comanda Mordisco sino también el ejército constitucional, la Policía Nacional y el silencio de una población sometida a la realidad de un dominio impuesto por las armas y la extorsión.
Lentamente y con el paso de los años del gobierno zurdo, la república independiente de Jamundí ha crecido su área de influencia y subyugado a blancos, negros, indios, mestizos y zambos que sociológicamente hicieron crisol de uniones en los cascos urbanos desde Robles en las orillas del rio Cauca, hasta Puerto Merizalde en la desembocadura del Naya en el Pacífico.
Toda la actividad económica de sus límites geográficos ha terminado supervisada por el ejército de Mordisco.
Los maestros y los médicos, enfermeros y ambulancias, lo mismo que los otros funcionarios estatales, están sometidos al visto bueno de estos ejércitos de traquetos, dotados de muchos mejores drones y comunicaciones que las fuerzas armadas de los uniformados constitucionales, frenados de entrar en combate.
La siembra, producción y comercialización de la coca desde las goteras de Jamundí hasta las playas del Pacífico, han servido para aumentar los límites económicos de la república independiente y para llenar las arcas de la traquetería en igual o menor manera que la explotación y compraventa del oro.
Es tal el dominio de la república de Mordisco que la carretera de penetración al Naya la construyeron ellos, no el estado colombiano.
Y así y todo, nadie se atreve a denunciar y mucho menos a apoyar los llamados inútiles de la gobernadora al presidente Petro.
