Cali, abril 20 de 2026. Actualizado: lunes, abril 20, 2026 17:21
¿La Virgen de los sicarios?
La violencia simbólica y psicológica que reciben las mujeres políticas en Colombia se incrementa cada día.
Tuve que leer varias veces el titular escrito por un concejal de Medellín, en referencia a la senadora Isabel Zuleta del Pacto Histórico.
Y lo leí varias veces porque, a pesar de que las mujeres políticas ya soportan tantas violencias, hoy esa violencia se exacerba cuando proviene de personas electas por voto popular, quienes tienen el deber riguroso de cumplir la Constitución y la ley.
El caso de la senadora Zuleta no es aislado. Forma parte de las barreras históricas que enfrentamos las mujeres para ocupar el espacio público.
Este sistema comienza con los estereotipos de género, se robustece con la falta de financiación equitativa para campañas lideradas por mujeres, se consolida por la insuficiente institucionalidad con enfoque de género en los gobiernos departamentales y municipales, y se sostiene con la violencia política sistemática contra quienes representamos el 52% de la población.
Debemos interiorizar, como sociedad, que la violencia política es la trampa predilecta de quienes no quieren que las mujeres ocupemos el espacio público.
La buena noticia es que existe un antídoto muy eficaz: la Ley 2453 de 2025, que establece medidas para prevenir, atender, rechazar y sancionar toda forma de violencia contra las mujeres en política —incluyendo la simbólica y psicológica—, y garantiza nuestro derecho a participar en condiciones de igualdad.
No desfallezcamos en nuestra labor. Sigamos trabajando, socializando y transformando.
Erradiquemos juntas la violencia política contra las mujeres. Porque una democracia sin nosotras no es democracia.
@LizaRodríguez18
