Cali, octubre 10 de 2026. Actualizado: sábado, octubre 10, 2026 14:18
Las luces apagadas
Se cumplen dos meses del terremoto. Cali respondió con atención institucional y solidaridad ciudadana.
Eso merece reconocimiento, pero el futuro requiere otro tipo de acciones.
No podemos seguir midiendo la respuesta por mercados entregados o escombros recogidos.
En Altos de Santa Elena y Chiminangos cientos de personas viven en carpas.
Sus testimonios muestran las barreras para conseguir un arriendo después de perder vivienda e ingresos.
Un auxilio no resuelve los depósitos, los fiadores y los certificados laborales. La ayuda debe permitir salir de la emergencia, no solamente sobrevivir dentro de ella.
Tampoco podemos dejar de ver a quienes no están en carpas. Los “arrimados”, como las llama Gardeazábal.
permanecen en casas de familiares o amigos, dependiendo de la generosidad ajena.
Tener dónde pasar la noche no significa haber recuperado un hogar. Su emergencia es menos visible, pero necesita respuestas.
Recorramos de noche las calles de Cali y observemos las luces apagadas de miles de apartamentos.
Detrás de esas ventanas están las ausencias de una ciudad desplazada dentro de sí misma.
Son 14.000 familias sin voz suficiente en el debate público.
No podemos asumir su recuperación porque ya no aparecen en los albergues. También ellas necesitan certezas para volver a organizar su vida.
La Alcaldía de Cali, y de todos los municipios afectados, debe cambiar el enfoque y presentar una ruta verificable de recuperación.
Cada anuncio necesita un plan de acción con responsables, recursos y fechas.
Las decisiones sobre las viviendas requieren información clara y seguimiento público.
Reconocer la atención inicial no obliga a aceptar indefinidamente la incertidumbre.
Dos meses después, necesitamos menos balances de entregas y más respuestas sobre el futuro de las familias.
