Cali, agosto 6 de 2026. Actualizado: jueves, agosto 6, 2026 13:58

Carmiña Navia Velasco

Las mujeres en Cali

Carmiña Navia Velasco

La semana pasada hablaba del aumento de los feminicidios en la ciudad, tasa disparada, situación permanente de inseguridad.

Es claro que detrás de esta situación está el odio de los hombres hacia las mujeres que ha sembrado y fomenta la sociedad patriarcal.

Pero conjuntamente con ello está la realidad de la “cosificación” masiva de las mujeres, la propagación de las “mujeres objeto” que ha llegado a ser una epidemia en Cali.

Los medios de comunicación propagan esta realidad y también es claro que la fama de la ciudad: capital de la salsa, capital de la rumba, mujeres bellas, las caleñas son como las flores… contribuye grandemente a ello.

La caleñas tenemos que desarrollar otra conciencia y desde ella unirnos para generar un cambio en esta situación. Hasta hace algunas décadas se reconocía ampliamente el papel significativo e importante que las mujeres hemos tenido en la historia de Cali.

Esta realidad se ha opacado por los lugares comunes a los que me he referido, en los cuales sólo importa el aspecto físico, hasta el punto de convertirnos en un espacio connotado de cirugías estéticas.

Vale entonces recordar otros aspectos de la existencia femenina en la ciudad.

Me refiero en primer lugar a las mujeres de los barrios populares que han dirigido invasiones y construcción de barrios, iglesias y colegios en su calidad muy extendida de madres cabeza de familia.

Las iglesias de la ciudad se han levantado a partir de la venta de empanadas que las mujeres han realizado y continúan realizando.

Esta labor tiene un momento cumbre en 1945, cuando gracias a Micaela Borrero Castro, La Ermita abrió por primera vez sus puertas.

Esta postal emblemática de la ciudad se la debemos pues al impulso y patrocinio de una mujer.

En el ámbito cultural este aporte ha sido inmenso: El museo y todo el conjunto de La Tertulia a su alrededor, se debe a la fuerza y trabajo de dos figuras femeninas claves en la ciudad: Maritza Uribe y Gloria Delgado.

Desde La Tertulia se convocaron y desarrollaron los primeros Festivales de Arte, que trajeron a la ciudad lo mejor del cine y del teatro nacional e internacional. Igualmente el museo de La Merced y Proartes son fruto del tesón y trabajo de mujeres.

En la década de 1970, un grupo de mujeres, liderado por Martha Lucía Uribe, sostuvo un proyecto cultural de alcance nacional: La revista Vivencias que dialogó con la élite literaria y artística colombiana y latinoamericana de esos años.

Este grupo de mujeres entre las que podemos mencionar a Julia Pardo, Melba de Ortega, María Cristina Mera y otras… impulsó también el primer concurso nacional de novela en el que se reconocieron autores de la talla de Manuel Mejía Vallejo y Alba Lucía Ángel.

Este aporte a nuestra historia ciudadana no termina en las pocas evocaciones que puedo hacer en esta columna.

Si miramos el ámbito educativo encontramos una huella importante de mujeres que en todos los niveles sociales han dejado su impronta.

Baste pensar en dos planteles: Liceo Benalcázar, fundación de carácter privado y El Liceo Departamental (antes “Femenino”), entidad de carácter público y antiguamente sólo para mujeres.

Quiero señalar también que el festival literario y cultural Oiga, Mire, Lea hoy asumido por la Gobernación a partir de una Ordenanza, tiene su origen en la propuesta-promoción y empuje de un pequeño círculo de mujeres entre quienes tuvo un papel significativo Aura Lucía Mera.

Es importante que la conciencia de género de las mujeres caleñas crezca y logremos una barrera fuerte contra lugares comunes, cosificaciones y violencias.

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jueves 6 de agosto, 2026
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