Cali, septiembre 2 de 2026. Actualizado: martes, septiembre 1, 2026 20:58
Liderar después del temblor
El terremoto que golpeó a Colombia y que afectó de manera directa a Cali y diferentes municipios del Valle del Cauca no solamente dejó colombianos fallecidos, edificios averiados, familias preocupadas, pérdidas económicas y muchas preguntas sobre lo que viene.
También, aunque todavía parezca temprano para hablar de ello, cambió las condiciones bajo las cuales los ciudadanos evaluarán a quienes aspiren a gobernar estos territorios en las elecciones de octubre de 2027.
Después de una tragedia, las prioridades cambian.
El próximo alcalde o alcaldesa de Cali y quien aspire a gobernar el Valle del Cauca deberá demostrar atributos que quizá en otros momentos podían considerarse complementarios, pero que ahora serán fundamentales.
Primero estarán los atributos humanos.
La ciudadanía necesitará dirigentes con empatía, sensibilidad, capacidad de escuchar y verdadera comprensión del dolor de quienes perdieron parte de su patrimonio, vieron afectadas sus viviendas o simplemente descubrieron, en cuestión de segundos, lo vulnerables que podemos ser frente a la naturaleza.
Será importante ser cercano, estar en el territorio, escuchar antes de hablar y comprender que detrás de cada cifra de afectación existe una familia.
Pero la empatía no será suficiente.
El gran desafío para los próximos gobernantes será convertir esa sensibilidad en resultados.
Por eso aparecerá un segundo grupo de atributos que será igualmente importante: capacidad de gestión, ejecución, planeación y liderazgo.
Reconstruir exige mucho más que buenas intenciones.
Significa conseguir recursos, presentar proyectos, superar trámites, coordinar entidades públicas, trabajar con empresarios, dialogar con el Gobierno Nacional, relacionarse con organismos internacionales y, sobre todo, lograr que las decisiones se conviertan rápidamente en obras y soluciones.
Cali y el Valle necesitarán mandatarios con mentalidad ejecutiva.
Personas capaces de poner metas, conformar buenos equipos, administrar recursos, establecer cronogramas y rendir cuentas sobre lo que se prometió y lo que realmente se hizo.
Probablemente allí estará uno de los grandes debates de las elecciones territoriales de 2027.
Ya no será suficiente preguntarnos quién habla mejor, quién tiene mayor reconocimiento o quién genera más simpatía.
Tendremos que preguntarnos quién tiene las condiciones humanas para comprender lo ocurrido y, simultáneamente, la capacidad administrativa para liderar lo que viene.
Porque gobernar después de una tragedia exige dos tipos de liderazgo que pocas veces aparecen juntos.
Uno capaz de acompañar a la gente y otro capaz de resolverle problemas.
El próximo alcalde de Cali y el próximo gobernador del Valle tendrán que saber escuchar, comprender y conmoverse.
Pero también tendrán que saber ejecutar.
Porque lo que la naturaleza destruyó en segundos necesitará años de liderazgo, gestión y trabajo colectivo para volver a levantarse.
