Cali, marzo 26 de 2026. Actualizado: jueves, marzo 26, 2026 15:25
Preocupaciones éticas
El filósofo español Rafael Narbona, dice sobre las relaciones entre ética y felicidad: “La verdadera felicidad, la que despunta incluso en las circunstancias más aciagas, procede de la conciencia de haber hecho lo correcto”.
Cada día más me habita la preocupación por el actuar humano correcto porque cada día más veo que el mundo pierde el norte en este sentido y las actuaciones de mujeres y hombres son actuaciones que responden a intereses ambiguos, egocéntricos, muchas veces perversos… que nada tienen que ver con hacer lo correcto o no dañar el bien común.
El escándalo que ha estallado por la revelación de “los archivos Epstein” es sólo la punta de un iceberg en cuyo fondo la humanidad se va a autoliquidar.
A mí estos “archivos” me han tocado de alguna forma especial al develarse la amistad entre ese criminal y Noam Chomsky a quien yo creía libre de toda duda en su comportamiento personal y en su discurso… Las explicaciones dadas por su esposa, arrojan más dudas de las que aclaran.
¿Quién estará libre de pecado para arrojar la primera piedra? La inquietud que subyace a todo esto me surge en forma de pregunta: ¿Cómo recuperar un marco normativo y ético que nos conduzca a una convivencia de hermanamientos y no de lobos que se acechan en múltiples sentidos?
León XIV, recientemente declaró que el futuro de la humanidad estaba en la fraternidad y no en el armamentismo.
Pero realmente ¡qué lejos estamos de ello! Y que caminos tan opuestos a este deseo son los de nuestras sociedades actuales… Los líderes que en este momento están dirigiendo el mundo tanto en Occidente como en Oriente, en el Norte y en el Sur, parecen tener como máxima preocupación acumular riquezas, saquear la naturaleza y refugiarse en el avance tecnológico de sus armas mortales.
La preocupación por un actuar justo, la sensibilidad ante las situaciones y personas vulnerables se han evaporado de su horizonte.
Centrándome ahora en Colombia, me preguntó si ante la proximidad de ejercer el derecho ciudadano a escoger legisladores y gobernantes: ¿llevamos adelante en lo personal, en lo familiar, en lo grupal o social… un proceso real de discernimiento y de profundización en las propuestas, o nos limitamos a votar en favor o en contra del que más bulla hace y más “bodegas” tiene… llamamos a reflexionar o por el contrario reproducimos las cadenas de odio? Me pregunto si ante la catástrofe invernal se pone alerta nuestra propia posible respuesta o nos limitamos a buscar culpables aquí y allá, siempre bien lejos de nosotros mismos.
Me pregunto si ante la creciente violencia que azota el país, pasamos de “agache” en los grandes Centros Comerciales o buscamos la manera de oponernos a ella, de denunciar, de intentar sembrar paz a nuestro alcance.
Para tener un futuro amable como humanidad es imprescindible retomar los caminos de la ética, es imprescindible recuperar los marcos de lo comunitario y pensar que el “bien común” lo construimos todos y todas a lo largo de todo el camino de la vida.
Es urgente volver a beber en los pensadores y líderes que en el pasado nos invitaron a la utopía de un mundo mejor… no podemos seguir presos del último cantante que histerice a las masas.
No podemos seguir atrapados en la lógica de excluir o desconocer a cualquiera que no aplauda mis ideas. Termino con la frase de Byung-Chul Han: “Hemos perdido la capacidad de ver al otro como otro… Lo otro es aquello que me pone en duda, que me arranca de mi narcisismo”.
