Cali, mayo 3 de 2026. Actualizado: jueves, abril 30, 2026 22:11
Propuestas concretas para enfrentar la crisis de seguridad de Cali
La semana pasada, el Concejo Municipal de Cali fue escenario de un debate crucial con el secretario de Seguridad, Jairo García.
Más allá de las cifras alarmantes y los discursos de ocasión, lo que quedó sobre la mesa fue una pregunta incómoda: ¿cuándo pasaremos de las palabras a los hechos?
Muchos caleños venimos pensando desde hace tiempo que necesitamos resultados, no promesas.
Y para garantizar que esta vez sea diferente, propuse la creación de una comisión accidental que funcionará como un mecanismo de control político y ciudadano permanente.
Su objetivo: vigilar, verificar y exigir que las propuestas de seguridad no se queden archivadas en actas del Concejo, sino que se traduzcan en acciones concretas que protejan la Propuestas concretas para enfrentar la crisis de seguridad de Cali MC vida de los caleños.
No podemos seguir debatiendo sobre el número de muertos, ni normalizando la violencia. Llevamos 745 homicidios en lo corrido de 2025, casi la mitad de ellos jóvenes.
Los motoladrones siguen operando con impunidad, las extorsiones aumentan y la sensación de abandono crece en los barrios.
Cali necesita autoridad, control y, sobre todo, que se cumpla la promesa de seguridad que nos hizo el alcalde Alejandro Eder.
Seis propuestas para recuperar la seguridad
Las medidas que he planteado, serían una respuesta frente a los problemas concretos que enfrentamos día a día:
1. Toque de queda sectorizado en las comunas con mayor índice de violencia por homicidios y microtráfico. Una medida que puede generar debate, pero que en contextos críticos ha demostrado reducir la violencia nocturna y proteger especialmente a los jóvenes, quienes representan el 45,5 % de las víctimas.
2. Retenes móviles se trata de cambiar el esquema de los retenes fijos, donde la delincuencia ya saben que están, y cambiar a retenes volantes que se movilicen por toda la ciudad, haciendo requisas relámpago en cualquier sitio o semáforo. Eso genera zozobra en el delincuente, porque no sabe en dónde se va a encontrar con la autoridad.
3. Mayor control en las entradas y salidas de Cali para evitar el ingreso de drogas, armas y grupos delictivos. Una ciudad que no controla sus fronteras internas está condenada a ser territorio de paso para el crimen organizado.
4. Reorientar el uso de las cámaras de tránsito para que también sirvan como herramientas de seguridad ciudadana. Con las 40 cámaras nuevas que se instalaron, Cali cuenta en estos momentos con 80 cámaras de fotodetección que hasta ahora solo sirven para multar por infracciones de tránsito, pero ¿dónde están las que protegen vidas? La tecnología debe estar al servicio de la seguridad, no solo de recoger plata.
5. Hacer cumplir la norma que prohíbe el pasajero hombre en moto. Esta medida existe en el papel, pero su aplicación es irregular.
Los motoladrones lo saben y por eso siguen asolando la ciudad. La Policía debe entender que esta es una medida de seguridad y no de tránsito. Si la norma no se cumple, es como si no existiera.
6. Cumplimiento efectivo de las recompensas a los informantes. La colaboración ciudadana es fundamental, pero requiere confianza. Si quienes denuncian no ven resultados ni reciben lo prometido, la cooperación se desvanece.La Comisión Accidental, aprobada por el Concejo de Cali, sesionará periódicamente para evaluar los avances de la Secretaría de Seguridad y los organismos del estado y presentará informes públicos ante la ciudadanía.
No será una mesa de diálogo más, sino una herramienta de exigencia y rendición de cuentas. Será el termómetro que mida si realmente hay voluntad política para cambiar la realidad o si seguiremos navegando entre discursos mientras las cifras de violencia siguen subiendo.
Porque lo cierto es que los caleños estamos cansados de estrategias que duran lo que dura una rueda de prensa. Necesitamos saber qué se está haciendo, cuándo y con qué resultados.
Aprovecho para también hacer un llamado a la ciudadanía a asumir su parte de responsabilidad en esta problemática: denunciar, avisar, buscar a las autoridades y actuar con tolerancia.
Porque la seguridad no es solo tarea del Estado; también requiere una sociedad que no normalice la violencia ni mire hacia otro lado y sea más tolerante con la opinión de los demás.
Cali merece más que palabras, merece autoridades que actúen con decisión, estrategias que funcionen y un Estado presente que proteja la vida como su primera obligación. Ya no hay espacio para las excusas. Es hora de pasar del debate a la acción.
