Cali, marzo 21 de 2026. Actualizado: viernes, marzo 20, 2026 22:40
Salud al límite
La salud en Colombia llegó a un punto de no retorno. Los ciudadanos enfrentan demoras indignas en citas, barreras absurdas y medicamentos que no llegan.
La realidad es evidente en cada fila, en cada tutela, en cada historia repetida. Además, el sistema perdió su capacidad de responder con oportunidad.
Sí, el problema no nació ayer. El sistema se expandió en cobertura sin asegurar su sostenibilidad financiera. Atender cuesta más de lo que se aporta.
Esa brecha ha sido ignorada durante años. No importa si el operador es público o privado. Las matemáticas son las mismas. En consecuencia, el déficit estructural terminó por asfixiar a todos los actores del sistema.
Ahora bien, el gobierno tomó un camino riesgoso. Retener recursos y frenar flujos de caja tiene un efecto claro. Las EPS se debilitan hasta volverse inviables.
Así, se allana el camino para un nuevo modelo. No obstante, las alternativas no están listas. La red pública también está colapsada y sin capacidad de absorber la demanda.
Por eso, amenazar con liquidar todas las EPS resulta irresponsable. No se trata de defender un modelo, se trata de evitar un colapso. La caída simultánea de los operadores desataría una crisis humanitaria.
Además, los más afectados serían los ciudadanos que hoy ya enfrentan múltiples barreras. El remedio no puede ser peor que la enfermedad.
En consecuencia, la discusión debe volver a lo esencial. Financiar adecuadamente el sistema es inaplazable. También lo es garantizar flujo de recursos y fortalecer la red pública.
Colombia necesita una reforma estructural, pero también una transición responsable. Porque en salud, los errores no se corrigen con discursos. Se pagan con vidas.
