Cali, junio 9 de 2026. Actualizado: martes, junio 9, 2026 20:41
Servir es mirar a la gente con dignidad
Mi experiencia como servidora pública me ha confirmado, cada día con más fuerza, que la vocación de servicio no puede ser una frase bonita para repetir en discursos.
Servir es una decisión profunda. Es una forma de amar a la gente, de reconocer su dignidad y de entender que lo público existe para cuidar la vida.
He aprendido que muchas veces las personas no llegan buscando solo una respuesta administrativa. Llegan con una historia encima.
Llegan con el cansancio de haber tocado muchas puertas. Llegan con la esperanza de que alguien, por fin, las escuche sin juzgarlas, sin hacerlas sentir pequeñas, sin tratarlas como si fueran una molestia.
La gente necesita soluciones, claro que sí. Pero también necesita sentirse mirada. Y sentirse mirada es saber que su dolor importa, que su barrio importa, que su pregunta importa, que su vida no es invisible.
Recuerdo a una mujer que me dijo: “Doctora, yo no vine a pedir un favor, vine porque ya no sé qué hacer”.
Recuerdo a un joven preguntando, con timidez, si todavía había una oportunidad para él. Recuerdo a una lideresa comunitaria diciendo que su barrio llevaba años esperando que alguien lo escuchara.
En esas conversaciones he comprendido que el servicio público no empieza en el escritorio, empieza en la capacidad de conmovernos sin perder la responsabilidad de actuar.
Servir es mirar a los ojos. Es escuchar con humildad. Es responder con claridad. Es caminar los territorios no para posar en una foto, sino para entender lo que la gente vive, sueña, reclama y espera.
Creo profundamente que un Estado que no mira a su gente pierde su sentido. Y creo, con toda convicción, que quienes servimos desde lo público tenemos el deber de hacer que cada persona se sienta reconocida, respetada y acompañada.
Porque cuando la gente se siente mirada, también recupera la confianza. Y allí, en ese acto sencillo y poderoso, empieza la dignidad.
Johana Caicedo Sinisterra es una líder social comprometida con el bienestar y la transformación de vidas. Es profesional en Filosofía, magíster en Educación y doctora en Humanidades.
Desde el servicio público, ha trabajado por la igualdad, las oportunidades y la construcción de una sociedad más humana y justa.
