Cali, junio 16 de 2024. Actualizado: sábado, junio 15, 2024 02:03

Miguel Yusty

Tauromaquia por siempre

Miguel Yusty

De entrada, digamos que lo acontecido el martes por la tarde en la sesión plenaria de la Cámara de Representantes, que determinó la aprobación del proyecto de ley que prohíbe la realización de las corridas de toros en Colombia, no pasa de ser una victoria pírrica con gravísimas consecuencias políticas para el país.

Los animalistas histéricos y disfuncionales prestaron a los parlamentarios petristas su discurso para que estos lo ideologizaran y establecieran la primera grieta que marca la agenda de Petro. Esta secuencia de prohibiciones es connatural al proyecto político del presidente.

Durante varias legislaturas, los animalistas apostaron con diversas tesis y variadas posturas a la prohibición no solo de las corridas de toros, sino también de las peleas de gallos, el coleo, las corralejas y demás elementos de la cultura ancestral, tratando infructuosamente de prohibir cualquiera de ellas.

Sus argumentos y conclusiones siempre giran sobre lo mismo, es decir, alrededor del círculo vicioso de una tendencia perversa como es la humanización del reino animal.

Esta vez, decidieron montar la campaña legislativa solo para la prohibición de las corridas de toros. Recurrieron a todos los argumentos y bombardearon y torpedearon los direccionamientos que, por competencia, le otorgó la Corte Constitucional al Congreso, que no era otra cosa sino la de legislar y no prohibir la práctica de una tradición que, como la tauromaquia, está ligada a la vida y a las raíces del pueblo colombiano.

Los animalistas construyeron una agenda legislativa de oídos sordos y, sin mediar ninguna reflexión sobre las implicaciones políticas que tiene la prohibición, se entregaron de rodillas al petrismo.

Esto llevó a que lo sucedido el martes sea una tarea incompleta porque la afectación del derecho al trabajo y al ejercicio de la libertad implicará que la Corte Constitucional, en su ejercicio de control, objetará por ilegal la decisión tomada, la cual se hizo de espaldas a la realidad de una situación del país donde el caos se extiende, creando municipios y departamentos fallidos bajo el ritmo de la expansión de la economía del narcotráfico y sus ejércitos armados, en unas circunstancias coyunturales de recesión y una violencia que hace 20 años no tenía antecedentes en el país.

La tauromaquia por siempre encontró, por ejemplo, en el representante Christian Garcés, al líder y doliente que le puso la cara al debate y que, junto con equipos de abogados, empresarios y taurinos de todo el país, dejó claros los principios por los cuales la prohibición y el discurso populista de recomposición laboral que plantea el Gobierno Nacional no es otra cosa que una cortina de humo para ocultar el grave daño que para la economía familiar y regional implica la frustración de quienes ven en la tauromaquia la construcción de su proyecto de vida.

Para concluir, pensemos con esperanza que en el caso particular de Cali, con el maestro Luis Bolívar, en calidad de empresario, le apostaremos a realizar con éxito y como un hecho simbólico la temporada de 2024.

Luis Bolívar es una leyenda viva de la historia del toreo mundial que con seguridad convocará al mundo taurino y en especial a las grandes figuras españolas para que hagan realidad su compromiso de colocar su grano de arena y responderle a la consigna de una tauromaquia por siempre.

Además, demandaremos para control constitucional la aterradora decisión que, como precedente siniestro, es el inicio de una época oscura en que nos puede sumir la mano tenebrosa del petrismo.

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miércoles 29 de mayo, 2024
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