Cali, abril 7 de 2026. Actualizado: martes, abril 7, 2026 20:34
Tiempos procelosos y expertos en todo
Son tiempos procelosos: una carrera electoral con ataques como jamás había visto; grupos satánicos provocadores; terraplanistas alborotados con la misión Artemis; etcétera, etcétera.
Creo que esta barahúnda caótica es el resultado del surgimiento de una experticia generalizada que se exhibe en las redes sociales: nunca antes ha habido tantos expertos en absolutamente todo.
Recuerdo que cuando era niño, cuando alguien no sabía de un tema, lo normal era guardar prudente silencio.
Pero hoy ocurre lo contrario: no saber es irrelevante frente a la imperiosa necesidad de opinar, y cada opinión ligera, lanzada sin conocimiento, no aclara la discusión: la enreda más, la polariza más y alimenta la tormenta.
Basta abrir cualquier red social para encontrarse con epidemiólogos improvisados, economistas de ocasión, astrónomos de comentario rápido y juristas de garaje.
Todos opinan, acrecentando el caos. Todos sentencian, juzgan con una pseudo claridad absoluta sobre temas que exigirían años de estudio, experiencia y, sobre todo, humildad…
Y hoy no existe la humildad intelectual. Sócrates, con su “solo sé que nada sé”, estaría turbado en estos tiempos.
Y es curioso y paradójico: mientras más información tenemos a nuestro alcance, menos disposición mostramos a dudar y a no tragar entero.
Hubo un tiempo en el que el conocimiento exigía estudio, disciplina y años de formación. Hoy basta con tener una conexión a internet y una opinión.
Lo complejo se simplifica, lo técnico se banaliza y lo profundo se reduce a consignas que terminan creando tormentas.
Qué valioso es hallar a alguien que diga simplemente: “no sé”. Porque el quid no es no saber. El problema de estos tiempos procelosos es no saber que no se sabe.
