Cali, septiembre 8 de 2026. Actualizado: lunes, septiembre 7, 2026 22:27

Alejandra Cifuentes columnista

Volver a comenzar

Alejandra Cifuentes

Hay momentos en los que la tierra tiembla y pareciera que, por un instante, también se sacuden nuestras certezas.

El reciente terremoto que golpeó al suroccidente colombiano dejó daños materiales, incertidumbre y el dolor de muchas familias que hoy intentan recuperar aquello que les cambió en cuestión de segundos.

Sin embargo, hay algo que la historia de esta región nos ha enseñado una y otra vez: ¡Aquí sabemos levantarnos y volver a comenzar!

El Valle del Cauca, Cali y todo el suroccidente colombiano no son territorios ajenos a la adversidad.

Hemos enfrentado crisis económicas, inundaciones, incendios, conflictos sociales, pandemias y momentos en los que parecía imposible recuperar el rumbo.

Y, sin embargo, siempre ha ocurrido lo mismo: la región vuelve a ponerse de pie.

No porque los problemas desaparezcan de un día para otro, sino porque existe un capital que ninguna tragedia puede destruir.

Ese capital no está en los edificios, ni en las carreteras, ni siquiera en las cifras de crecimiento económico. Está en la gente.

Está en quien abre su negocio al día siguiente porque sabe que otras familias dependen de él.

En el agricultor que vuelve a sembrar aun cuando la naturaleza le haya arrebatado todo. En los organismos de socorro que trabajan sin descanso.

En los vecinos que convierten la solidaridad en una costumbre y no en una excepción.

Está en esa capacidad tan nuestra de tender la mano antes de preguntar a quién pertenece. Hoy por hoy se ha vuelto lema.

Lo que durante mucho tiempo nos ha identificado como colombianos: ¡donde comen dos, comen tres!

El suroccidente colombiano tiene una identidad construida sobre el trabajo, la resiliencia y la alegría.

Esa alegría que muchos confunden con simple optimismo, cuando en realidad es una forma de tenacidad.

Porque sonreír, bailar, emprender, abrir nuevamente las puertas de un negocio o reconstruir una vivienda después de la tragedia también son maneras de decir que no nos rendimos.

Hoy es momento de acompañar a quienes perdieron familia, a quienes vieron derruirse su patrimonio, de apoyar a los comerciantes, de respaldar a las familias afectadas y de reconocer el enorme trabajo de quienes están atendiendo la emergencia.

La reconstrucción será una tarea colectiva y requerirá del compromiso de las instituciones, del sector privado y de la ciudadanía. Nadie podrá hacerlo solo.

Pero si algo nos permite mirar el futuro con esperanza es precisamente nuestra memoria. Sabemos que ya hemos superado momentos difíciles.

Sabemos que esta tierra tiene una extraordinaria capacidad para reinventarse. Y sabemos que detrás de cada recuperación siempre ha estado la misma fuerza: personas que se niegan a dejar que la adversidad defina su destino.

El terremoto nos recuerda la fragilidad de muchas cosas, pero también confirma la fortaleza de otras.

La solidaridad, el sentido de comunidad, el espíritu emprendedor y las ganas de salir adelante siguen intactos.

Volver a comenzar nunca es fácil. Implica reconstruir casas, negocios y proyectos de vida.

Pero también significa recuperar la confianza, volver a creer y entender que cada paso, por pequeño que parezca, acerca a la región a una nueva etapa.

El suroccidente colombiano volverá a levantarse. No porque el camino sea sencillo, sino porque esa ha sido siempre nuestra historia.

Y porque el recurso más valioso que tiene esta tierra no está bajo sus montañas ni en sus empresas: está en su gente.

En esa fuerza silenciosa que, una vez más, demostrará que ninguna sacudida es más grande que la voluntad de salir adelante. ¡De la mano de Dios, volveremos a levantarnos!

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lunes 7 de septiembre, 2026
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