Cali, mayo 8 de 2026. Actualizado: viernes, mayo 8, 2026 19:03

Culpar a la familia de Kevin revela un gobierno que evade su responsabilidad

Un gobierno indolente ante la muerte de un niño

Un gobierno indolente ante la muerte de un niño
Foto: Presidencia de Colombia
miércoles 18 de febrero, 2026

La muerte de Kevin Acosta, un niño de siete años que sufría hemofilia y no recibió a tiempo su tratamiento, no solo enluta a una familia, sino que expone la gravedad de la crisis que atraviesa el sistema de salud en Colombia.

Pero más preocupante que la tragedia misma fue la reacción del gobierno nacional, con el presidente Gustavo Petro y el ministro de Salud a la cabeza, quienes en lugar de asumir responsabilidades optaron por trasladar la carga hacia los padres del menor. Esa actitud no solo resulta indolente, sino profundamente irresponsable.

Kevin tenía una enfermedad diagnosticada que requería un tratamiento específico y permanente. Sin embargo, ese tratamiento no llegó a tiempo y, en lugar de reconocer la falla estructural del sistema, el presidente Petro insinuó que los padres debían haber prevenido la situación, mientras el ministro de Salud sugirió que el accidente que sufrió el menor incidió en su desenlace.

Esa postura, además de injusta, refleja una desconexión alarmante frente al drama que viven miles de familias en Colombia que enfrentan las barreras de un sistema colapsado.

La muerte de Kevin obliga a hacer una pregunta incómoda, pero necesaria: ¿Cuántas personas más están muriendo o viendo agravadas sus condiciones médicas por la falta de medicamentos, procedimientos o atención oportuna? Esta no es una crisis abstracta ni una discusión técnica.

Es una realidad que golpea a pacientes que esperan tratamientos que no llegan, a familias que recorren múltiples instituciones sin obtener respuestas y a trabajadores de la salud que enfrentan un sistema cada vez más debilitado.

Lo que resulta más grave es que esta situación no es producto del azar, sino de decisiones que el propio gobierno del presidente Gustavo Petro tomó desde el inicio de su mandato.

Las intervenciones a las EPS, la incertidumbre financiera del sistema y la demora en el flujo de recursos generaron un deterioro progresivo que hoy se traduce en barreras de acceso, tratamientos interrumpidos y vidas en riesgo. El caso de Kevin es el rostro humano de esa crisis.


Un gobierno indolente ante la muerte de un niño

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