Cali, abril 25 de 2026. Actualizado: viernes, abril 24, 2026 22:05

Concesión es clave para competitividad y desarrollo del suroccidente

El aeropuerto no admite improvisaciones

El aeropuerto no admite improvisaciones
Foto: @aerocali
viernes 24 de abril, 2026

La discusión sobre el futuro del aeropuerto Alfonso Bonilla Aragón no es un asunto menor ni puede tratarse con ligereza.

La advertencia de la Gobernación del Valle del Cauca y de los gremios frente a un posible cambio en el modelo de inversión para la terminal aérea encendió una alarma justificada, pues está en juego una infraestructura estratégica para Cali, el Valle y toda la región.

Sin embargo, el punto de fondo es claro: el aeropuerto no puede rezagarse. La posibilidad de limitar la inversión a cerca de 230 mil millones de pesos, en lugar de avanzar en una concesión cercana a los 4,3 billones, representa un riesgo evidente frente a las necesidades de modernización y expansión.

No se trata solo de cifras, sino de la capacidad de competir en un entorno cada vez más exigente.

En ese contexto, la posición de la gobernadora Dilian Francisca Toro resulta coherente. Insistir en la concesión como modelo para el desarrollo del Bonilla Aragón no es una apuesta política, sino una decisión técnica orientada a garantizar infraestructura moderna, eficiencia operativa y proyección internacional.

Además, este esquema permitiría impactar positivamente otros aeropuertos del Pacífico colombiano, ampliando los beneficios a nivel regional.

El aeropuerto es mucho más que una terminal aérea, es un eje de desarrollo económico que incide en la competitividad, la inversión, el turismo y la conectividad internacional.

Su deterioro o estancamiento no solo afectaría a Cali, sino a todo el suroccidente del país, que depende de esta infraestructura para integrarse con mercados nacionales e internacionales.

Por eso, resulta preocupante que decisiones de este nivel puedan estar condicionadas por visiones ideológicas.

El desarrollo no puede frenarse por debates que desconocen la realidad económica y las necesidades del territorio. Los gobiernos son transitorios, pero las decisiones en infraestructura marcan el rumbo de las regiones por décadas.

Además, el Bonilla Aragón tiene condiciones privilegiadas de clima y ubicación que lo posicionan como un potencial hub regional, capaz de conectar Suramérica con Centroamérica, Norteamérica y Europa. No aprovechar esa ventaja sería un error estratégico difícil de revertir.

En consecuencia, el llamado es a actuar con visión de largo plazo. La concesión no es un capricho, es una herramienta para garantizar competitividad y crecimiento.


El aeropuerto no admite improvisaciones

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