Cali, abril 10 de 2026. Actualizado: jueves, abril 9, 2026 21:53
Lo que ocurre en este municipio evidencia las consecuencias de las concesiones del gobierno Petro a los criminales
Guachené, víctima de la “paz total”
Los hechos violentos ocurridos en Guachené, Cauca, reflejan una realidad que dejó de ser lejana. es la expresión de lo que sucede en territorios donde el Estado perdió presencia efectiva.
En 2025 se registraron 49 homicidios en ese municipio, mientras que en toda la zona plana del norte del Cauca —que incluye Villa Rica, Padilla y Puerto Tejada— aumentaron los desplazamientos forzados y las restricciones a la movilidad.
En ese contexto, la presencia de grupos de delincuencia organizada configura un escenario de control territorial en el que las comunidades quedan atrapadas.
Las amenazas, los confinamientos y las limitaciones para la vida cotidiana afectan especialmente a comunidades étnicas, que incluso enfrentan dificultades para realizar rituales funerarios y preservar sus prácticas culturales.
Además, el impacto sobre la población más vulnerable resulta alarmante, pues más de 80 niñas, niños y adolescentes no pueden asistir a clases.
Esta situación no solo compromete el presente de estas comunidades, sino que también condiciona su futuro, al dejarlas expuestas a ciclos de violencia y exclusión.
Frente a este panorama, resulta inevitable cuestionar el alcance de la llamada “paz total”.
Mientras el Estado reduce la presión sobre los grupos armados, limita la acción contundente de la Fuerza Pública y levanta órdenes de captura y entrega salvoconductos a cabecillas criminales, estos actores consolidan su control territorial y expanden su influencia.
Es una lógica perversa: privilegios para los verdugos, mientras que los civiles son quienes ponen los muertos y viven bajo amenaza constante.
Guachené está a solo 50 minutos de Cali, lo que evidencia cómo el control de los grupos criminales avanza hacia zonas estratégicas.
Lo que antes ocurría en territorios apartados hoy se instala en áreas cada vez más próximas a las ciudades.
La pregunta es si el gobierno del presidente Gustavo Petro recuperará el control de estos territorios o si seguirá permitiendo que la violencia se normalice cada vez más cerca.

