Cali, enero 27 de 2026. Actualizado: martes, enero 27, 2026 20:37

Eliminar peajes sin una fuente clara de financiación pone en riesgo el mantenimiento vial y traslada el problema al próximo gobierno.

Las vías no se mantienen con discursos

Las vías no se mantienen con discursos
Foto: Invías
martes 27 de enero, 2026

En las últimas semanas, el Gobierno del presidente Gustavo Petro decidió desmontar varios peajes en el país y anunció su intención de hacer lo mismo con otros más.

Ya se levantaron siete peajes en el Caribe, entre Cartagena, Barranquilla y municipios cercanos, y ahora el foco está puesto en el Eje Cafetero, donde el presidente anunció el desmonte de los peajes de Autopistas del Café, aunque la concesión sigue vigente.

La discusión de fondo no es si a los colombianos les gusta o no pagar peajes, el verdadero debate es la responsabilidad financiera con la que se están tomando este tipo de decisiones.

Los peajes no existen por capricho: son una fuente específica para financiar el mantenimiento, la operación y la seguridad de las vías y cuando se eliminan sin un plan serio de reemplazo de ingresos, lo que se está haciendo es sembrar un problema que no estalla de inmediato, pero que termina pasando factura.

Las vías que hoy están en buen estado no se deterioran de un día para otro. El desgaste llega con el tiempo.

Sin recursos constantes para mantenimiento, atención de taludes, señalización y control, el deterioro es inevitable. Y cuando eso ocurra, no será este gobierno el que asuma el costo político ni financiero.

Al presidente Gustavo Petro le quedan menos de siete meses en el poder, será el próximo presidente quien deba enfrentar carreteras en mal estado, aumento de la accidentalidad y la inconformidad ciudadana por el abandono vial.

En el caso del Eje Cafetero, el anuncio resulta especialmente problemático. Allí no se trata solo de levantar unas talanqueras, sino de una concesión vigente que garantiza la operación de corredores estratégicos.

Desmontar los peajes sin resolver contractualmente la financiación equivale a dejar las vías en el limbo. No hay magia fiscal que supla de la noche a la mañana esos recursos.

Es cierto que el país necesita revisar el número de peajes y sus tarifas, pero una cosa es corregir excesos y otra muy distinta es eliminar ingresos sin una alternativa realista.

En la actual situación fiscal de Colombia, no existe una fuente pública suficiente para asumir, desde el presupuesto nacional, el mantenimiento integral de toda la red vial que hoy se sostiene con peajes.

Este episodio refleja una visión recurrente del presidente Petro y su gobierno: la idea de que todo puede ser gratis, sin preguntarse de dónde salen los recursos.

El Estado no tiene recursos infinitos. Acabar con esquemas que funcionan, sin contar con el respaldo financiero para reemplazarlos, conduce inevitablemente a un retroceso.


Las vías no se mantienen con discursos

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