Cali, agosto 29 de 2025. Actualizado: viernes, agosto 29, 2025 17:55
Colombia no necesita un estado de excepción, necesita un gobierno que asuma decisiones firmes en seguridad.
No a la conmoción interior
La semana pasada, tras el atentado terrorista en Cali que dejó siete muertos y más de setenta heridos, y ante la seguidilla de hechos de violencia en el Cauca, el gobierno nacional puso sobre la mesa la posibilidad de declarar la conmoción interior, figura que, aunque fue descartada por ahora, sigue en el tintero.
La conmoción interior, consagrada en el artículo 213 de la Constitución, es un estado de excepción que solo puede usarse cuando la situación rebasa por completo las facultades ordinarias del Estado.
Pero en este caso no se trata de que falten herramientas jurídicas, sino de que falta decisión política y determinación por parte del gobierno del presidente Gustavo Petro para enfrentar el crimen.
No se necesita conmoción interior, lo que se requiere es reforzar la inteligencia, desplegar batallones de alta montaña, recuperar las fuerzas de tarea conjunta, que fueron desmontadas, y priorizar recursos para la seguridad ciudadana.
El problema es que el gobierno nacional, en vez de actuar con contundencia, sigue transmitiendo señales equivocadas; ha limitado a la Fuerza Pública, ha recortado presupuestos y, en muchos casos, ha terminado favoreciendo con concesiones y estatus políticos a quienes han puesto de rodillas a comunidades enteras.
El deber del Estado es proteger a la población civil, no amarrar a quienes deben combatir a las estructuras criminales.
Además, la sola insinuación de una conmoción interior abre un escenario peligroso. No son pocos los sectores que temen que una medida de este tipo pueda usarse como excusa para aplazar o cancelar las elecciones de 2026, algo inadmisible y contrario al espíritu democrático.
La coincidencia con las voces que desde el oficialismo insinúan reelecciones o prórrogas de periodos, que la Constitución no permite, solo alimenta la desconfianza.
Colombia no necesita estados de excepción. Colombia necesita que su gobierno asuma con responsabilidad la defensa de la vida, la seguridad ciudadana y el orden democrático.
Si no lo hace, seguirá creciendo la percepción de que la inacción oficial es funcional a quienes buscan sembrar miedo y caos en medio del calendario electoral.