Cali, junio 17 de 2026. Actualizado: miércoles, junio 17, 2026 16:29

Petro dejó de actuar como jefe de Estado para convertirse en jefe de debate del candidato de su partido

Un presidente en campaña: irrespeto total por la democracia

Un presidente en campaña: irrespeto total por la democracia
miércoles 17 de junio, 2026

La visita del presidente Gustavo Petro a Cali este viernes y a Medellín el sábado, a pocas horas de la segunda vuelta presidencial, vuelve a plantear una preocupación que ha acompañado buena parte de esta campaña: la cada vez más evidente participación política del jefe de Estado.

Aunque los eventos han sido presentados como despedidas de gobierno, resulta difícil desligarlos del contexto.

No solo ocurren durante la denominada semana de silencio electoral, cuando ya concluyeron las actividades masivas de campaña de los candidatos presidenciales, sino que además se realizan en dos territorios estratégicos para el resultado de las elecciones.

La pregunta es inevitable: si realmente se trata de actos de cierre de gobierno, ¿por qué realizarlos precisamente ahora y no dentro de algunas semanas, cuando ya haya sido elegido el próximo presidente de Colombia?

Lo ocurrido durante toda esta campaña ha dejado la sensación de que Gustavo Petro ha actuado más como jefe de debate de Iván Cepeda que como presidente de todos los colombianos.

Sus intervenciones constantes, sus ataques a candidatos de oposición, sus cuestionamientos al proceso electoral y su permanente defensa del candidato del Pacto Histórico han erosionado la confianza que debería transmitir quien está llamado a ser garante de la transparencia y del equilibrio democrático.

Lo más grave es que el sistema institucional colombiano prácticamente carece de mecanismos eficaces para frenar este tipo de comportamientos cuando provienen del propio presidente de la República.

Las denuncias terminan chocando contra procedimientos políticos que pocas veces producen resultados oportunos.

Los colombianos no son ingenuos. Resulta ofensivo pretender que no adviertan la evidente coincidencia entre la agenda presidencial y los intereses electorales del candidato oficialista.

La democracia exige reglas iguales para todos. Los candidatos tienen limitaciones durante la recta final de la campaña precisamente para garantizar condiciones de equilibrio.

Cuando quien ocupa la Presidencia encuentra mecanismos para intervenir políticamente sin asumir las restricciones que enfrentan los demás actores, se genera un desequilibrio evidente.


Un presidente en campaña: irrespeto total por la democracia

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