Cali, abril 24 de 2026. Actualizado: jueves, abril 23, 2026 21:49
Todavía no hay presidente, los indecisos mandan
A poco más de cinco semanas de la primera vuelta presidencial del 31 de mayo, desde algunas sectores se insiste en instalar la idea de que la elección ya está resuelta. Incluso hay un par de candidatos que hablan de triunfos en primera vuelta.
Sin embargo, la realidad es otra, no solo porque no hay un presidente elegido, sino también porque una parte importante del electorado —que ya decidió votar— todavía no sabe por quién lo hará.
Y ese dato, que suele subestimarse, muchas veces termina definiendo las elecciones.
Hay suficiente evidencia para sostener que un número considerable de ciudadanos toma su decisión en la recta final de la campaña.
Algunos lo hacen en las últimas dos semanas, otros en la última e incluso hay quienes llegan al cubículo de votación sin haber definido su voto.
Esto quiere decir que la elección por la Presidencia de Colombia sigue abierta, que hay votos en disputa y que nadie puede declararse ganador anticipadamente.
De hecho, quienes deciden tarde se diferencian de los demás votantes en varios aspectos, especialmente porque su participación política suele ser menor y su comportamiento resulta mucho menos predecible.
Pero hay un elemento aún más relevante: sus preferencias no están determinadas por las fuerzas políticas convencionales que sí influyen en otros electores.
Por el contrario, las decisiones de estos electores indecisos pueden resultar, en muchos casos, prácticamente aleatorias, por eso se trata de una franja decisiva.
Este fenómeno no es nuevo, pero sí parece haberse intensificado en países como Colombia, donde la identificación con los partidos políticos es cada vez más débil.
Un estudio de los politólogos Brian Brox y Joseph Giammo, titulado Late Deciders in U.S. Presidential Elections -Votantes que deciden a última hora en las elecciones presidenciales de EE. UU.-, pone cifras concretas a este comportamiento: entre el 15% y el 24% de los votantes decide en las últimas dos semanas de campaña.
Traducido al caso colombiano, si el 31 de mayo votan 22 millones de ciudadanos, esto significa que entre 3.300.000 y 5.280.000 personas definirán su voto en ese tramo final.
Y en escenarios competitivos —como el actual caso colombiano— ese grupo se puede convertir en factor decisivo.
Por eso, a cinco semanas de la primera vuelta, lo que viene no es menor, estamos entrando en el terreno en el que los indecisos comienzan a jugar, es decir, en el terreno en el que se define la elección.
¿Quién logrará convencer a ese electorado que aún no toma partido? ¿Podrán los escándalos y las polémicas de los últimos días inclinar esa decisión? ¿O acaso puede una propuesta que sacuda el tablero?
Ahí, y no en las certezas anticipadas –que responden más al deseo que a la realidad-, es donde se jugará la Presidencia de la República.

