Cali, enero 20 de 2026. Actualizado: martes, enero 20, 2026 20:58
Comer según tu energía
¿Por qué no todos los cuerpos reaccionan igual a la misma dieta?
Hay una pregunta que cada vez más personas se hacen: si una dieta funciona tan bien para otros, ¿por qué a mí no? La respuesta no siempre está en la fuerza de voluntad ni en “hacerlo mal”.
Muchas veces está en algo más simple y más ignorado: no todos los cuerpos reaccionan igual porque no todos los cuerpos tienen la misma energía.
Durante años, la nutrición se presentó como una fórmula universal. Lo que es “bueno” debería servirle a todos. Pero la experiencia diaria contradice esa idea.
Hay personas que prosperan con dietas altas en carbohidratos y otras que se sienten agotadas. Personas que aman comer liviano y otras que necesitan alimentos más densos para sentirse bien. El cuerpo no es un laboratorio estándar. Es un sistema vivo.
Cuando hablamos de energía no hablamos de algo místico abstracto, sino de cómo el cuerpo procesa, asimila y responde a los alimentos.
Hay cuerpos más activos, otros más lentos; algunos se inflaman fácilmente, otros no; algunos regulan bien el azúcar, otros no. Comer según la energía es aprender a observar esas respuestas sin pelearse con ellas.
Uno de los grandes errores modernos es comer desde la teoría y no desde la experiencia. Comer lo que “debería” funcionar, aunque el cuerpo diga lo contrario. Eso genera frustración, culpa y ciclos interminables de dietas que empiezan con ilusión y terminan en abandono.
Escuchar la energía corporal implica notar cómo te sientes después de comer: si tienes claridad mental o pesadez, si hay hinchazón o ligereza, si el hambre regresa demasiado rápido o se mantiene estable. El cuerpo habla todo el tiempo. El problema es que dejamos de escucharlo.
También influye el momento vital. No se come igual en una etapa de estrés que en una de calma. No se come igual en invierno que en verano.
No se come igual a los 20 que a los 50. El cuerpo cambia y la alimentación debería acompañar esos cambios, no resistirlos.
Desde una mirada más intuitiva, comer según tu energía es elegir alimentos que te nutran, no solo que te llenen.
Es permitirte ajustar sin culpa. Entender que una dieta no es una identidad ni una religión. Es una herramienta flexible.
Esto no significa rechazar la ciencia ni caer en extremos. Significa integrar conocimiento con observación personal.
La mejor dieta no es la más famosa, sino la que te deja con energía, bienestar y estabilidad emocional.
Comer bien no debería ser una batalla diaria. Debería ser una conversación amable con el cuerpo. Cuando se aprende a escuchar esa energía, la relación con la comida deja de ser conflicto y se convierte en cuidado.

