Cali, enero 22 de 2026. Actualizado: jueves, enero 22, 2026 18:04
Fatiga extrema y dolor muscular no siempre son normales
Esta es la consecuencia que pocos conocen de forzar los músculos al entrenar
Volver a entrenar con fuerza después de un tiempo de inactividad puede parecer una buena idea, pero hacerlo sin preparación puede tener consecuencias.
Uno de los riesgos más desconocidos es la rabdomiólisis, un síndrome que se presenta cuando el tejido muscular se lesiona y libera proteínas dañinas al torrente sanguíneo.
Esta condición puede afectar órganos vitales, como los riñones, y requiere atención médica inmediata si no se detecta a tiempo.
La rabdomiólisis puede aparecer tras realizar rutinas físicas muy intensas, especialmente en personas que retoman el ejercicio después de varios meses.
Dolor muscular fuerte, debilidad extrema y orina oscura son señales de alerta que no deben ignorarse. Aunque no es una afección común, sí se ha vuelto más frecuente con el auge del entrenamiento de alta intensidad y las sesiones prolongadas en el gimnasio.
¿Qué causa la rabdomiólisis y cómo se puede prevenir?
Este síndrome tiene múltiples causas, pero una de las más frecuentes es el ejercicio excesivo. Al forzar el cuerpo más allá de sus límites, las fibras musculares se rompen, liberando sustancias que pueden causar daño renal.
También se puede desarrollar tras un golpe fuerte, infecciones virales, deshidratación o como efecto secundario de ciertos medicamentos.
Para prevenir la rabdomiólisis, se recomienda aumentar la intensidad del ejercicio de forma progresiva, mantener una hidratación constante y evitar entrenamientos extremos sin supervisión.
Si aparece dolor muscular fuera de lo habitual, es mejor detenerse y consultar con un profesional de la salud. Volver al ejercicio es positivo, pero hacerlo de forma segura es clave para evitar complicaciones.
¿Qué hacer si aparecen los síntomas?
Cuando la rabdomiólisis está en curso, el cuerpo suele manifestar señales claras: fatiga intensa, calambres, hinchazón muscular y cambios en el color de la orina. Ante estos síntomas, lo indicado es acudir a un centro médico.
El diagnóstico se confirma con pruebas de laboratorio y, si es necesario, se inicia tratamiento con hidratación intravenosa para proteger los riñones.
La mayoría de los casos de rabdomiólisis se resuelven con atención temprana. Sin embargo, si no se trata, puede avanzar hacia fallas renales graves. Por eso, retomar la actividad física debe hacerse con responsabilidad.
Escuchar al cuerpo, respetar los tiempos de recuperación y mantenerse informado es esencial para disfrutar del ejercicio sin poner en riesgo la salud.
*Este artículo fue elaborado por un periodista del Diario Occidente usando herramientas de inteligencia artificial.

