Cali, agosto 15 de 2022. Actualizado: viernes, agosto 12, 2022 22:47

Expertos advierten que es urgente atender el tema

Soledad crónica, un preámbulo para la depresión ¿por qué?

Soledad crónica, un preámbulo para la depresión ¿por qué?
lunes 27 de junio, 2022

Por Agencia de Noticias de la UNAL

Aislamiento, desolación y sensación de vacío son algunas condiciones que convierten la soledad en una patología o en una enfermedad, esta ha afectado cada vez más a la sociedad, incluso, antes del auge de las redes sociales y de la pandemia por Covid-19.

Aunque el debate público reciente sobre el aislamiento social y la soledad crónica se ha centrado en gran medida en la influencia aislante de las redes sociales, que ha creado una “epidemia de soledad cultural”, lo cierto es que el problema es mucho más profundo y que la evidencia sustancial es anterior al auge tecnológico.

En Análisis UNAL, programa de Radio UNAL (98.5 FM), expertos de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) disertaron sobre la soledad crónica, el aislamiento y su relación con las condiciones sociales de los colombianos.

Coincidieron en señalar que en países como Colombia es urgente atender este tema, pues la soledad crónica tendrá cada vez más efectos en la salud pública.

El psiquiatra Miguel Cote, profesor de la Facultad de Medicina de la UNAL, explica qué es la soledad crónica: “aunque en algún momento de su vida las personas pueden afrontar momentos cortos de soledad, cuando ese sentimiento continúa en el largo plazo puede desencadenar otros factores”.

“La soledad se da cuando una persona se siente aislada, o por alguna razón se aisló de su red de apoyo, como amigos o familia; en ese momento pasa a ser crónica, por lo que debe buscar ayuda para empezar a recuperar los lazos sociales que se han deteriorado”, dijo el profesional.

Por su parte, el psicólogo Édgar León, director del bufete de psicología Medinet, considera que “con los aislamientos impuestos en 2020 a causa de la pandemia, de más de seis meses, era de esperarse que se generaran problemas mentales que antes se distraían con ocupaciones, oficios y otras actividades. Las enfermedades mentales –depresión o ansiedad– se dispararon”.

“Un factor social importante para tener en cuenta es el de perder la libertad de escoger, pues los aislamientos y cuarentenas que se vivieron durante los primeros meses de la pandemia fueron impuestos”, explicó León.

Y agregó que “aunque existe una ‘soledad sana’, que es la que se da de manera natural cuando una persona está en permanente contacto consigo mismo y genera momentos de introspección positivos, se vuelven patológicos cuando lo que se afronta es desolación y vacío, que son el preámbulo de la depresión”.

Cuidadores y aislamiento social

Durante su intervención, la profesora Sonia Carreño, de la Facultad de Enfermería de la UNAL, hizo referencia a los resultados de un estudio sobre la soledad crónica de los cuidadores, el cual evidenció la profundización de este fenómeno.

“Por lo general los cuidadores son personas solas que se encapsulan en el cuidado y pierden contacto con sus amigos, durante la pandemia esta situación se profundizó, al igual que la carga de cuidado”, indicó Carreño.

“La soledad de los cuidadores es crónica y se da a la par con la trayectoria de sus actividades, situación que hace que cuidador y paciente caigan en aislamiento social”, añadió.

“La soledad crónica es un estado predictivo de la depresión, por eso invitó a las personas que en algún momento experimentan soledad y están sedientos de compañía, a que la busquen, que tengan iniciativa para consultar a los especialistas y establecer estrategias de acompañamiento entre sus redes sociales, familiares, personales”, concluyó la docente.

Salud mental sería el cuarto pico

En el programa de perspectivas de la pandemia, “Alteraciones en la salud mental ¿Que nos está pasando?”, transmitido el año pasado por el canal del Hospital Universitario Nacional de Colombia, el docente Miguel Cote Menéndez recordó que al inicio de la pandemia en las consultas por psiquiatría se veían especialmente personas que ya tenían una adicción de base y a raíz de las cuarentenas agudizaron sus síndromes y pausaron sus procesos de rehabilitación.

De igual forma, los cambios en rutinas y hábitos, el aumento exponencial de la convivencia familiar, la incertidumbre laboral y la soledad, desencadenaron el aumento en las consultas de psicología por cuadros de violencia intrafamiliar y estrés.

Por otra lado, la Encuesta Nacional de Salud Mental y Efectos de la Pandemia adelantado por el DANE (Departamento Administrativo Nacional de Estadística) en agosto de 2021, dejó ver que el 52% de los jóvenes tenían uno o dos síntomas de ansiedad.

Pero que mientras su estabilidad o sus bienes básicos de consumo estuvieran garantizados, consideraban que su estado de salud era bueno, una contradicción, ya que Naciones Unidas identificó que más del 75% de las personas en el mundo que tienen síntomas de salud mental no recurren a atención médica y nunca reciben tratamiento.

Según el doctor Cote Menéndez, lo que habría que revisar es si la respuesta emocional de los individuos se sostiene en el tiempo y se sigue expresando a través de la represión de emociones, el sufrimiento intenso o las complicaciones asociadas y agudizadas por falta de atención.

Foto Pixabay

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