Cali, octubre 27 de 2026. Actualizado: lunes, octubre 26, 2026 21:33

Contaminación más allá de la Tierra

Basura espacial: la huella humana que amenaza las órbitas terrestres

Basura espacial: la huella humana que amenaza las órbitas terrestres
Foto: Pexels
lunes 26 de octubre, 2026

Expertos en desechos espaciales han levantado su voz de alerta ante la acumulación de satélites inactivos, fragmentos de cohetes y restos de colisiones en el espacio, sobre todo en la órbita de la tierra, ya que aumenta el riesgo para las misiones espaciales y los servicios de los que depende la vida cotidiana.

La exploración espacial ha dejado una huella que no siempre es visible desde la Tierra: miles de objetos artificiales que permanecen en órbita después de cumplir su función.

Esta acumulación, conocida como basura espacial, representa un desafío creciente para la seguridad y la sostenibilidad de las actividades fuera del planeta.

Según la Agencia Espacial Europea (ESA), estos residuos incluyen satélites fuera de servicio, etapas de cohetes abandonadas y fragmentos generados por explosiones o colisiones.

También existen piezas diminutas, como partículas de pintura, capaces de causar daños debido a las elevadas velocidades a las que se desplazan.

La órbita terrestre baja, la más congestionada

La órbita terrestre baja, situada aproximadamente hasta los 2.000 kilómetros de altitud, concentra una gran actividad espacial.

Allí operan satélites de comunicaciones, observación terrestre y otras misiones científicas, junto con numerosos residuos.

Sin embargo, las mayores concentraciones de desechos no se distribuyen uniformemente.

La ESA identifica zonas especialmente densas entre los 800 y 1.000 kilómetros de altitud y cerca de los 1.400 kilómetros.

Colisiones que multiplican el peligro

El principal riesgo es que los fragmentos impacten contra satélites operativos, naves tripuladas o estaciones espaciales.

Una colisión puede destruir equipos y producir nuevos residuos, aumentando la probabilidad de accidentes posteriores.

Este proceso puede desencadenar el llamado síndrome de Kessler: una reacción en cadena de colisiones que podría volver algunas órbitas demasiado peligrosas para determinadas actividades espaciales.

Ante este escenario, los expertos promueven retirar satélites al finalizar sus misiones, prevenir explosiones y desarrollar tecnologías para eliminar residuos.

El reto es compartido: mantener el espacio utilizable exige que los países y las empresas asuman responsabilidades sobre los objetos que ponen en órbita.

Fuera de la órbita terrestre

También existen objetos artificiales abandonados en trayectorias relacionadas con la Luna y en el espacio entre la Tierra y nuestro satélite.

Además, existen artefactos dejados en la superficie de la luna o en otros planetas que apenas terminen su tiempo de vida útil pueden convertirse en chatarra.

No obstante, no debe afirmarse que estas zonas contienen más basura que la órbita terrestre baja: la evidencia disponible señala que la mayor concentración de residuos orbitales se encuentra alrededor de la Tierra.


Basura espacial: la huella humana que amenaza las órbitas terrestres

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