Cali, mayo 7 de 2026. Actualizado: jueves, mayo 7, 2026 19:44

Cataquero de letras y patillalero de leyendas vallenatas

García Márquez y Escalona: vidas paralelas

García Márquez y Escalona: vidas paralelas
Foto: Ilustración IA
jueves 30 de abril, 2026

Luis Ángel Muñoz Zúñiga

Especial Diario Occidente

Gabriel García Márquez y Rafael Escalona vivieron vidas paralelas: contemporáneos que en su orden, el futuro escritor nació el 6 de marzo de 1927 en Aracataca y el futuro Gran Maestro del Vallenato, el 6 de mayo de 1927 en Patillal Valledupar, por entonces en jurisdicción departamental del Magdalena, pueblos en postrimerías de la Sierra Nevada y circundantes con la ciénaga grande, pero que desde junio de 1967 los bifurcaron en departamentos de Magdalena y Cesar. Gabo fue condiscípulo del Rvdo.

Alfonso Hurtado Galvis en la Universidad Nacional y Escalona su alumno del Liceo Celedón.

Gabito y Escalona, muy jóvenes iniciaron una amistad que les permite universalizar la cultura literaria de su patria y la vallenatología, desde sus escapadas nocturnas a Montería, Cartagena, Barranquilla y Santa Marta. “Cien años de soledad”, trasformaría la realidad colombiana en realismo mágico. Los vallenatos cantarían leyendas, acompañadas de acordeón, caja y guacharaca.

Admirados en lugares comunes

Recibieron aplausos en lugares comunes: García Márquez participaba en el grupo literario de Barranquilla y en tertulias de La Cueva.

Escalona, en cuanta parranda vallenata de la Provincia Grande, siendo admirados por los amantes de la literatura colombiana y del arte musical popular. Los escolares leían las primeras historias de Macondo a la par que cantaban vallenatos.

Leo Matiz, famoso fotógrafo cataquero, entre sus imágenes coleccionables está la que registra a Gabito y Escalona, aún jóvenes y departiendo juntos. Gerald Martin (“Gabriel García Márquez: Una vida”) y Dasso Saldivar (“García Márquez: El viaje a la semilla”) fueron sus dos biógrafos; La Cacica Consuelo Araujonoguera, (“Rafael Escalona: el hombre y el mito”), tuvo el honor de publicar la única biografía escrita por una amiga.

Tanto el abuelo de García Márquez, como el padre de Rafael Escalona, fueron veteranos de la Guerra de Los Mil Días, ambos en las filas revolucionarias del general Rafael Uribe Uribe.

Prólogo del libro de La Cacica

Consuelo Araujonoguera, menor que Escalona, le siguió los pasos, dotada de una natural gracia literaria y sorteando con fortuna esta tentación, sin incurrir en el género nostálgico, comprometiéndose en una aventura tan riesgosa como es la biografía de un contemporáneo, todavía en vida, y cuyas intimidades afectivas la autora tiene que poner al descubierto para revelar la cronología y la raíz de cada uno de sus cantos. No es fácil y, para quienes estamos familiarizados con el escenario de Valledupar, constituye una hazaña haberse limitado a lo estrictamente necesario, sin incurrir en el facilismo de darle rienda suelta a su relación personal con el biografiado, al reconstruir el medio vallenato de su infancia y de su juventud, sin distraerse con aquellos episodios de su propia historia que se entrelazan con los del Maestro para decirnos de una vez: ¡Este es Escalona, y punto!”. (Prólogo en RAFAEL ESCALONA. EL HOMBRE Y EL MITO. Alfonso López Michelsen).

Mirada de Araujonoguera

Escalona es el más grande de todos. El que resiste todos los análisis que le quieran hacer a sus cantos y el que aguanta todas las críticas que haya que formularle a su persona. El que soporta impasible el paso del tiempo y los embates de la gigantesca ola de nuevos compositores, porque está sereno y afianzado en la rotundidad de su magnifica obra musical y el que, en fin, o necesita hacer más nada de lo ya hecho para permanecer en la alta cumbre del vallenato, a donde solamente él ha llegado. Por eso y por muchas otras razones, hay que tomarlo como es: un compositor de vallenatos, tal vez el más grande que el Valle de Upar haya tenido. Para desmenuzarlo y comprenderlo hay que acercase al ser humano, pero sin separarlo del magistral hacedor de cantos, de crónicas musicales que, pasaron, por si mismas, a ser la parte más notable del inmenso acervo musical de la tierra vallenata”. (La Cacica Consuelo Araujonoguera. Agosto de 1988).

Triada y estudios lingüísticos

Gabriel García Márquez, Rafael Escalona y Consuelo Araujonoguera, unidos por la causa vallenata en una inquebrantable amistad, representaron la triada que permitió que los cantos emergieran universalmente.

Gabo honró al vallenato en su novela cumbre “Cien años de soledad”. Escalona a través de sus narraciones líricas posesionó internacionalmente la juglaría.

Y La Cacica, promovió en 1968 el Primer Festival de La Leyenda Vallenata de Valledupar y divulgó el vallenato a través de:Vallenatología, orígenes y fundamentos” (Ediciones Tercer Mundo. Bogotá, 1973), “Rafael Escalona El Hombre y el Mito” (Ediciones Planeta 1988) y “Lexicón del Valle de Upar: Voces, Modismos y Giros (Instituto Caro y Cuervo. Bogotá, 1994)“.

Aproximaciones literarias

Gabriel García Márquez fue uno de los escritores más leídos del siglo XX y sigue siéndolo en este segundo milenio, mientras Rafael Escalona, fue el gran maestro y compositor de letras vallenatas más grabadas y escuchadas en el siglo XX.

Margret S. de Oliveira Castro (“La lengua ladina de García Márquez”. Panamericana 2007) y Piedad Bonnett (“El mundo según Gabriel García Márquez”. Editorial Icono 2005), publicaron dos estudios sociolingüisticos completos sobre la obra garciamarquiana.

Ismael Medina Lima (“Vallenatos en su tinta”. Editorial Feriva 2003), docente, rector, catedrático, investigador y Master en Literatura Colombiana y Latinoamericana, ensaya una aproximación literaria de los cantos narrativos de Rafael Escalona.

Las bellas y sus casas del aire

Hallamos coincidencias en la inspiración de personajes o aproximación lírica, lo cierto es que historias de “Cien años de soledad” y “La casa en el aire”, invitan a hacer ejercicios de intertextualidad: la señorita Ada Luz inspiró al Maestro Escalona y, Remedios La Bella, al escritor:

Te voy a hacer una casa en el aire/ solamente para que vivas tu / y después le pongo un letrero bien grande / de nubes blancas que diga Ada Luz/ Cuando Ada Luz ya sea una señorita / y alguno le quiera hablar de amor/ el tipo tiene que ser un aviador/ para que pueda hacerle una visita”. (La casa en el aire. Rafael Escalona).

Amaranta sintió un temblor misterioso en los encajes de sus pollerines y trató de agarrarse de la sábana para no caer, en el instante en que Remedios, la bella, empezaba a elevarse” (Cien años de soledad. Página 205, Gabriel García Márquez)

Legado Escalona

Rafael Escalona compuso más de doscientos vallenatos, letras inspiradas en la vida cotidiana, los amores, las leyendas y algunos personajes de la historia.

Fue el compositor a quien los cantores le grabaron más canciones. Entre los principales vallenatos, figuran:La casa en el aire”, “El testamento”, “Jaime Molina”, “La molinera”, “La brasilera”, “La Vieja Sara”, “El Almirante Padilla”, “El arco iris”, “La Custodia de Badillo”, “Honda herida”, y muchos más.


García Márquez y Escalona: vidas paralelas

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