Cali, mayo 26 de 2026. Actualizado: martes, mayo 26, 2026 18:55
Historias que se cuentan en edificios, carreteras y chats de WhatsApp
Las leyendas urbanas colombianas que más miedo dan porque podrían pasarle a cualquiera
No todas las historias de terror en Colombia vienen de brujas antiguas, cementerios abandonados o criaturas del monte.
Algunas nacen en lugares mucho más cotidianos: un ascensor silencioso, una carretera vacía, un celular que suena a las tres de la mañana o un vigilante que jura haber visto a alguien donde no había nadie.
Tal vez por eso las leyendas urbanas modernas generan un miedo distinto. Porque no parecen cuentos lejanos ni mitos imposibles. Se sienten cercanas. Reales. Como algo que podría ocurrirle a cualquiera cualquier noche.
En Colombia hay relatos que llevan años circulando en barrios, universidades, conjuntos residenciales y grupos de WhatsApp.
Historias que siempre llegan acompañadas de la misma frase: “Eso le pasó al primo de un amigo” o “yo conozco a alguien que lo vivió”.
Y aunque casi nunca existen pruebas claras, la duda basta para que el miedo sobreviva.
Una de las leyendas más repetidas en el país es la de la mujer que aparece en la carretera. La historia cambia dependiendo de la ciudad, pero casi siempre ocurre de la misma manera.
Un conductor recoge a una mujer sola durante la madrugada. Puede ser un taxista, alguien manejando por una vía intermunicipal o incluso un conductor de aplicación. Ella parece nerviosa, habla poco y pide que la lleven a una dirección específica.
Durante el trayecto todo parece normal, aunque muchos dicen que dentro del carro empieza a sentirse un frío extraño o un silencio incómodo. Cuando llegan al destino, la mujer ya no está. Algunos aseguran que desaparece en segundos. Otros dicen que simplemente nadie la ve bajarse.
La historia se vuelve más perturbadora cuando alguien en la casa reconoce la descripción y dice que esa mujer murió hace años en un accidente de tránsito o en circunstancias violentas.
En ciudades como Cali, Bogotá, Medellín o en carreteras del Valle del Cauca existen múltiples versiones de esta leyenda.
Y aunque probablemente muchas sean inventadas, el relato sigue creciendo porque conecta con algo muy cotidiano: manejar solo de noche.
Un niño ronda la unidad

Otra de las historias que más circula actualmente es la del niño que aparece en conjuntos residenciales. Vigilantes, residentes y empleados de edificios aseguran haber vivido situaciones extrañas relacionadas con menores que nadie logra identificar.
A veces el relato habla de un niño que juega solo en los pasillos. Otras veces aparece en cámaras de seguridad entrando a un ascensor sin que después se le vea salir. También existen historias de pequeños que tocan puertas en la madrugada y desaparecen cuando alguien abre.
El detalle que vuelve inquietantes estos relatos es que, según quienes los cuentan, al revisar después descubren que ningún niño vive en la torre o que hace años ocurrió allí un accidente relacionado con un menor.
Con la expansión de las cámaras de seguridad y los grupos vecinales en redes sociales, estas historias se multiplicaron aún más.
Hoy basta un video borroso o un audio de vigilancia para que cientos de personas empiecen a compartir teorías paranormales.
¿Te llamaron a la madrugada?

Pero quizá una de las leyendas urbanas más modernas y perturbadoras es la de las llamadas de madrugada. Muchas personas aseguran haber recibido mensajes o llamadas de familiares muertos, números inexistentes o contactos que ya habían sido eliminados.
En algunos relatos solo se escucha respiración. En otros, una voz lejana que llama por el nombre a quien responde.
También están quienes dicen haber contestado una llamada donde se escucha exactamente el ambiente de la habitación en la que están, como si alguien estuviera escuchando desde dentro de la casa.
Este tipo de historias se volvió especialmente fuerte porque mezcla el miedo paranormal con algo inseparable de la vida actual: el celular.
Ya no hace falta un bosque oscuro para sentir miedo. Basta una pantalla iluminándose en medio de la madrugada.
En Colombia además existen supersticiones que alimentan este tipo de relatos. Mucha gente evita responder llamadas desconocidas después de cierta hora.
Otros aseguran que no se debe mirar por la ventana cuando alguien llama tu nombre en la noche.
Incluso hay quienes creen que despertarse exactamente a las tres de la mañana durante varios días seguidos puede tener un significado espiritual o energético.
Más allá de si estas historias son reales o no, lo cierto es que reflejan algo muy humano: el miedo a lo desconocido cuando invade espacios normales.
Porque el verdadero terror no siempre está en monstruos gigantes ni en casas abandonadas.
A veces aparece en un ascensor vacío, en un reflejo extraño o en un teléfono sonando cuando todo el mundo duerme.
Tal vez por eso estas leyendas urbanas siguen vivas. Porque ocurren en lugares donde cualquiera ha estado. Porque usan elementos de todos los días.
Y porque, en el fondo, casi todos hemos tenido al menos una experiencia difícil de explicar.
Ese ruido en el apartamento cuando no había nadie. Esa sensación de que alguien caminaba detrás. Esa llamada extraña que nunca volvió a repetirse.
Y aunque la lógica casi siempre encuentra una explicación, hay historias que continúan inquietando precisamente porque dejan una pequeña duda abierta.
La duda de pensar, por un segundo, que tal vez sí pasó algo más.

