Cali, mayo 4 de 2026. Actualizado: lunes, mayo 4, 2026 18:26
Economía global
Cierre de la cumbre “Economía para la Vida”, con Colombia en el centro del debate global
Colombia concluye hoy su papel como epicentro del debate económico internacional con el cierre del Encuentro Internacional “Economía para la Vida”, una cumbre que durante tres días reunió en Bogotá a economistas, académicos y líderes políticos de América Latina, Europa, Asia y África, en medio de un contexto global marcado por la incertidumbre financiera, la crisis climática y las tensiones geopolíticas.
El evento busca posicionar al país como un articulador de nuevas propuestas frente a un sistema económico global en revisión.
La apuesta fue clara: abrir el debate hacia un nuevo orden económico que priorice la equidad, la sostenibilidad y el papel del Sur Global en la toma de decisiones.
Durante las jornadas, el encuentro reunió a algunas de las voces más influyentes del pensamiento económico contemporáneo.
Figuras como Alicia Bárcena, Jayati Ghosh e Isabella Weber abordaron temas clave como desarrollo sostenible, desigualdad e inflación, mientras que otros expertos centraron la discusión en soberanía monetaria, transición ecológica y gobernanza global.
La agenda se desarrolló en torno a cinco ejes estratégicos —clima y recursos naturales; industria, trabajo y comercio; deuda y finanzas; tecnología, innovación y educación; y gobernanza global—, reflejando los principales frentes de tensión de la economía internacional y los desafíos que enfrentan las economías emergentes.
El encuentro también incorporó un componente ciudadano a través del Festival de Economías para la Vida, realizado en Ágora Bogotá, que abrió espacios de participación para acercar estos debates a la sociedad y ampliar la discusión más allá de los círculos técnicos.
El cierre del evento coincide con un momento de alta complejidad para la economía global: desaceleración del crecimiento, condiciones financieras más restrictivas y una reconfiguración de las cadenas productivas.
En ese contexto, la narrativa de una “economía para la vida” plantea un giro hacia modelos centrados en el bienestar y la sostenibilidad, aunque su viabilidad dependerá de la capacidad de traducir estas discusiones en políticas concretas.
Con el cierre de la cumbre, el balance queda abierto. Más allá del impacto inmediato, el verdadero desafío para Colombia será convertir este posicionamiento en incidencia real dentro de la agenda económica global y en resultados tangibles para su propia economía.

