Cali, enero 16 de 2026. Actualizado: jueves, enero 15, 2026 21:39
Aliste el bolsillo este primer trimestre
Así se sentirá la inflación en las finanzas de la clase media de Cali
Aunque la inflación comenzó a mostrar señales de desaceleración en los registros oficiales, ese alivio no se reflejará de inmediato en el bolsillo de las familias durante el primer trimestre del año.
En Cali y en distintos municipios del Valle del Cauca, donde el gasto en educación, alimentación y vivienda tiene un peso determinante en el presupuesto mensual, la clase media volverá a enfrentar un arranque de año exigente, con enero como el mes más pesado.
El inicio del año concentra los pagos más altos y suele definir si las finanzas familiares lograrán sostenerse durante los meses siguientes.
Matrículas escolares y universitarias, arriendos, cuotas de administración y servicios públicos se ajustan casi al mismo tiempo, justo cuando los hogares aún se recuperan de los gastos de fin de año y reorganizan su flujo de caja.
Más gastos
De acuerdo con un análisis financiero elaborado por la firma Russell Bedford sobre el comportamiento de los precios en el arranque de 2026, los primeros meses del año concentrarán aumentos en gastos que no se pueden aplazar ni reducir con facilidad.
“Por eso, para las familias la pregunta central en este momento no debe ser cuánto subirá la inflación, sino qué gastos se encarecerán primero y en qué momento del próximo trimestre”, explica Olga Tapias, socia de Impuestos de Russell Bedford Bogotá y autora del informe.
Las cifras ayudan a dimensionar el panorama. La inflación anual cerró 2025 en 5,10 %, según el DANE. Para el período enero–marzo, las proyecciones incluidas en el informe apuntan a que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) continuaría bajando de forma gradual, con una inflación anual entre 4,8 % y 5,0 % hacia marzo.
Aunque este nivel aún se mantiene por encima del rango meta del Banco de la República, sí representa un menor ritmo de aumentos frente a 2024 y buena parte de 2025.
En total, la inflación del primer trimestre se movería entre 0,9 % y 1,4 %, pero ese promedio puede resultar engañoso. Detrás de esa cifra hay gastos que se ajustan de manera progresiva y otros que se cobran de una sola vez, como la educación o el arriendo.
Son esos incrementos concentrados —típicos del inicio del año— los que más se sienten en el bolsillo y explican por qué, aun cuando el IPC baja en los informes, muchas familias siguen percibiendo que el costo de vida continúa elevado.
Enero concentra el golpe
Tras cerrar 2025 con una inflación anual superior al 7 %, este sector registraría en el primer trimestre un aumento acumulado de 2,0 % a 2,5 %, manteniendo su inflación anual en un rango de 6,5 % a 7,5 %.
“Aunque el IPC general baje, este rubro seguirá sintiéndose como uno de los más costosos del trimestre”, señala Tapias.
A este impacto se suman los servicios, un grupo que incluye salud, recreación, turismo, alojamiento y servicios personales, gastos especialmente relevantes para los hogares urbanos de Cali y su área de influencia.
En 2025, estas categorías ya mostraban una inflación anual superior al promedio del IPC, cercana a 5,8 %–6,2 %.
Para los próximos tres meses, se prevé una variación acumulada de 1,2 % a 1,6 %, con una inflación anual del sector entre 5,5 % y 6,0 %.
“Estos rubros están atrapados en un círculo de indexación. Muchos precios se actualizan con la inflación pasada, no con la actual. Eso retrasa cualquier alivio para las familias, incluso cuando el indicador empieza a ceder”, advierte.
Menor presión no significa alivio
En febrero y marzo, el ritmo de aumento de precios tenderá a ser más moderado, pero eso no implica una reducción real del gasto mensual.
El grupo de alimentos y bebidas no alcohólicas cerró 2025 con una inflación anual cercana al 5 %. Para el primer trimestre de 2026 se espera una variación acumulada de 1,0 % a 1,3 %, con una inflación anual convergiendo hacia 4,8 %–5,2 %.
“En alimentos veremos menos volatilidad que en años anteriores, pero no una reducción real de precios. Una inflación más baja no significa mercado más barato, sino incrementos más pequeños sobre precios que ya son altos”, explica Tapias.
Una mejor oferta agrícola ayudaría a moderar el ritmo, aunque persisten riesgos asociados a estacionalidad, costos logísticos y choques climáticos puntuales que impactan al suroccidente del país.
El transporte será uno de los rubros con menor presión. Tras cerrar el año con una inflación anual entre 3,5 % y 4,0 %, se proyecta que en el primer trimestre registre una variación acumulada de 0,6 % a 0,9 %, con una inflación anual alrededor de 3,8 %–4,2 %, apoyada en menores presiones por combustibles y ajustes tarifarios más graduales.
En cuanto a vivienda y servicios públicos, los aumentos seguirán siendo moderados pero persistentes.
Luego de cerrar 2025 con una inflación cercana a 4,5 %–4,8 %, este grupo tendría una variación trimestral entre 0,8 % y 1,1 %, reflejando la indexación de arriendos y ajustes tarifarios que impactan directamente el gasto mensual de los hogares.
“El primer trimestre exige planeación más que optimismo. Las familias que organizan su presupuesto desde enero, anticipando los ajustes fuertes, tendrán más capacidad de absorber el resto del año que aquellas que esperan que el IPC haga el trabajo por ellas”, concluye Tapias.
En inflación, el error más costoso no es gastar más, sino no anticiparse. Para la clase media en Cali y el Valle del Cauca, enero no solo es el mes más caro, sino el que marcará cuánto pesará el resto del año sobre el bolsillo.

