Cali, abril 9 de 2026. Actualizado: jueves, abril 9, 2026 16:37
Inversión débil y gasto público como sostén
Colombia creció en 2025, pero con señales preocupantes
Colombia registró una expansión del Producto Interno Bruto (PIB) de entre 1,0% y 2,6% en 2025.
Si bien el país logró mantener el crecimiento tras un arranque débil en el primer semestre, la recuperación fue modesta y sostenida principalmente por el consumo de los hogares y el gasto del Gobierno, mientras que la inversión privada mostró una caída persistente y el comercio exterior se mantuvo débil.
Así lo revelan los distintos enfoques del Dane y entidades analistas como Bancolombia y Anif.
Recuperación en la segunda mitad del año
Los datos revelados por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) indican que el cuarto trimestre de 2025 marcó un punto de inflexión, con un crecimiento de 0,3% anual frente al -0,3% del trimestre anterior.
En términos desestacionalizados, el PIB avanzó 0,4%, reflejando una reactivación paulatina en medio de condiciones financieras restrictivas, incertidumbre global y limitaciones fiscales.
Entre los sectores que impulsaron esta leve recuperación destacaron el consumo privado —especialmente en entornos urbanos— y actividades como la administración pública, la salud, el agro y el entretenimiento.
No obstante, este repunte se dio sobre una base comparativa débil, lo que limita su efecto en el panorama general.
El consumo, motor principal
El consumo final de los hogares creció 3,0% anual en 2025, con alzas notorias en bienes durables (12,7%), no durables (2,6%) y servicios (2,3%).
Este comportamiento fue clave para sostener la demanda interna, particularmente en sectores como comercio, transporte y alojamiento.
También fue relevante el impulso del gasto público, que avanzó 5,9% en el año, con un incremento puntual de 6,9% en el consumo final colectivo durante el último trimestre, asociado a procesos de contratación vinculados al calendario electoral.
No obstante, algunos analistas advierten que esta expansión del consumo podría no ser sostenible en el mediano plazo, al estar impulsada por factores transitorios como el ajuste del salario mínimo y mayor acceso al crédito, en un entorno de alta inflación y tasas de interés elevadas.
Inversión en caída libre
El punto más crítico del balance económico de 2025 fue la inversión. La formación bruta de capital fijo se contrajo 2,9% en el año, tras haber crecido más de 10% en 2024.
La inversión en vivienda cayó 8,5%, mientras que en otras edificaciones y estructuras descendió 5,3%. Esto reflejó una menor confianza de los agentes económicos para apostar por proyectos de largo plazo.
Bancolombia resalta que la inversión acumula cinco trimestres consecutivos de contracción, mientras que ANIF advierte que la tasa de inversión del país se redujo del 21% del PIB en 2019 al 16% en 2025. Este deterioro plantea serios riesgos para el crecimiento potencial, la generación de empleo formal y la capacidad productiva futura del país.
Oferta desigual y sectores rezagados
Desde la perspectiva sectorial, la administración pública (6,6%), la salud (3,9%), la educación (1,8%) y el agro (3,0%) lideraron el crecimiento en 2025.
Estos sectores, estrechamente vinculados al gasto estatal, mostraron resiliencia frente al entorno adverso.
En contraste, actividades intensivas en inversión y capital como la construcción (-6,4%) y la industria manufacturera (-2,6%) sufrieron fuertes retrocesos.
La producción agrícola también se vio afectada por una caída del 24,4% en la cosecha de café. Por su parte, la explotación de minas y canteras cayó 15,7%, aunque el carbón mostró una recuperación parcial (3,2%).
Perspectivas para 2026
El repunte en el último trimestre de 2025 ofrece un rayo de esperanza para el año en curso. Bancolombia prevé un entorno más favorable en 2026, con menores tasas de interés reales y un leve repunte de la demanda privada.
Sin embargo, tanto esta entidad como ANIF coinciden en que los desafíos estructurales siguen siendo significativos.
La recuperación dependerá en gran medida de la capacidad del país para reactivar la inversión empresarial, avanzar en proyectos de infraestructura y generar confianza en el entorno macroeconómico.
De lo contrario, Colombia podría enfrentarse a un escenario de estancamiento estructural, con crecimiento débil y desequilibrios persistentes.

